Erik vive, decidle que no he muerto

Me gusta salir al balcón de la Terol. Suele haber dos opciones: o está la luna o están las nubes. A veces no sé si una con las otras. Ayer estaban ambas. Ellas hacían un colchón estriado y el calor de ella se extendía por sobre sus texturas como un charco que empieza a brotar. Terminé Pedro Páramo y ahora los muertos me hablan, me hablan como si estuvieran vivos […]

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