Evocaciones del norte

He visto a mujeres silenciosas y meditabundas apurándose el último charco helado del café mientras escuchaban a una banda de jazz en un garito cálido y rosado de San Sebastián al que se entra bajando por unas escaleras de sótano. El bajista que allí tocaba era de Bullas: Jesús Caparrós. Y embutidos en nuestros gabanes ―pintados con purpurina de orvallo―, Marcos García y yo, en pie, apoyados en una columna, […]

Al compás de la vihuela