El suicida
“Me voy”. Las notas de suicidio son bonitas, excepto cuando te las escriben a ti. Ésta es escueta, sintácticamente impecable, no daña, no culpa y está claro que el que la ha escrito no va a volver. “¿Para qué esperar?” Firmaba George Eatsman víctima de una enfermedad degenerativa. Por el contrario tenemos a Michael Heisman, al cual se le atribuye un libro entero como despedida. En él cavila hasta dar […]
