Parental Advisory Explicit Fest: "Uno y no más"

Me gustan los festivales. Mucho además. Me gusta montarme en el coche, hacer kilómetros cargada de un buen arsenal de cerveza y amigos y plantarme en un pueblo o ciudad dispuesta a hacerlo todo polvo. Me encanta. Me gusta el ambiente que se crea, todos uniformados con sus camisetas de grupos punk, negras, moviéndose rápidamente, como cucarachas. Me gustan las botas llenas de polvo y las crestas hechas exclusivamente para el festival. El postureo festivalero me vuelve loca. En serio, me hace demasiada ilusión analizarlo todo. O eso o el invierno estaba siendo demasiado largo y me estaba haciendo ya pensar más de la cuenta. Sea por lo que sea allí estábamos, a 30 de enero en mi Tata negro los cuatro: un punky, dos hippies y yo camino de Villena a las 2 de la tarde. Menos mal que la cerveza estaba relativamente fresca. ¿A quién se le había ocurrido la maravillosa idea de empezar los conciertos a las 14:20 de la tarde? ¿Era algún tipo de castigo divino de un dios sufridor y gozador por nuestra, ¡oh! terrible conducta en el último Lumbreiras villenesco? ¿O simplemente era porque las noches invernales en dicha ciudad son mortales y era más adecuado empezar el festival de día? Estas preguntas nos hacíamos en el coche mientras nos quitábamos las legañas por la autovía (“no son horas para el rock”).

Entre anécdotas, risas y últimos vistazos a los horarios antes de olvidarnos de nuestra condición de humanos y comenzar oficialmente el Parental Advisory Fest llegamos a la plaza de toros de Villena. Grande e imponente desde fuera, podría decir que hasta bonita si no me diera tanto asco todo lo que ella representa o por lo menos representó en un pasado. Llegábamos tarde. Solo eran las 14:30 de la tarde pero la gente ya se amontonaba en los portales bebiendo y fumando como cosacos, incluso vi a un viejo amigo que ya no me reconocía y no porque lleváramos excesivo tiempo sin vernos, sino porque sus ojos y su mente ya no daban más de sí. Llegábamos muy tarde. Pude advertir el trozo de plástico negro que todos llevaban en la muñeca. Me dirigí a las taquillas a pedir mi correspondiente pase de prensa cuando me vino un ramalazo de nostalgia porque, mientras una rubia pechugona me ponía la pulsera azul en la muñeca, advertí que ponía “Aupa Lumbreiras 2013”. Habían reciclado las viejas pulseras de aquella fiesta de presentación para los pases de prensa del festival. Cabrones, eso no se hace, que una también tiene corazoncito. Pero no había tiempo para la nostalgia. Eran las 14:35 y Habeas Corpus ya estaba en el escenario. Apuré mi cerveza de un trago y entré en el recinto. No sé si era por las prisas o por la emoción festivalera por lo que no me di cuenta de nada de lo que pasaba a mí alrededor hasta que no me vi con un vaso de cerveza frente al escenario.

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Se escuchaba como el ojete. Y no lo digo porque no me gustara el grupo o estuvieran tocando mal, al contrario, realizaron un concierto bastante correcto, tocando tanto temas clásicos como de su último disco “A este lado de la crisis”. Habeas Corpus sin ser uno de mis grupos favoritos no me desagradan, es más, me motivan bastante en algunas ocasiones y sobre el escenario, para ser el primer grupo y estar tocando a las horas a las que estaban tocando se les veía bastante motivados y enérgicos. Me refiero al sonido de la plaza. Tenía la sensación todo el tiempo de tener la cabeza metida en una gran pecera de cristal donde el sonido rebotaba, estridente, y no me dejaba entender ninguna letra. Muchas veces he oído que las plazas de toros no están preparadas para albergar conciertos pero aquello era un despropósito. Y al parecer no era la única en darme cuenta de aquello. Mucha gente a mi alrededor miraban hacia el escenario, quietos, sin moverse, con caras de no entender que estaba pasando, quizás por el mal sonido o quizás por el sol del mediodía que entraba por el techo acristalado del recinto que incitaba más a echarse una siesta a la sombra que a pegarse la fiesta. ¿Iba a ser así todo el festival o solo había sido un caso aislado al comienzo? De momento no era preocupante. Mi grupo y yo teníamos la sensación de que aquel solo era un concierto de calentamiento para lo que quedaba por venir. La plaza estaba medio vacía y la poca gente que estaba dentro prefería intentar escuchar el concierto tranquilamente bebiendo o comiéndose el bocata, que era hora precisamente para eso. Llegados a este punto debo de romper una lanza a favor de la organización ya que dejaron que la gente entrara con agua y bocadillos a la plaza. Un punto para ellos.

Fuera la gente seguía bebiendo. La buena temperatura incitaba a ello. Nada que ver con el frío de otros años por esas mismas fechas en Villena. Los punkys costreaban, la cerveza corría y un cartel de Alberto Garzón pasaba de mano en mano. Unos le besaban, otros le escupían. No sería la última vez que lo vería aquel día.

Una vez refrescado el gaznate con zumo de cebada había que volver dentro para ver a Dos Tenores Def (una alternativa de Def con Dos con dos de sus integrantes: Peón Kurt y César Strawberry; y un Dj/guitarrista: Jesús Aripont, más centrados en un repertorio más hip hop). Menos era nada. “Asociación de mujeres ¡VIOLENTAS!”, cantábamos camino de la entrada pero el grito se nos cortó en la garganta cuando vimos la cola para entrar al recinto. ¿Tantas personas había? ¿Tanta gente movilizaban esos dos tenores? No, pues claro que no. Era el habitual prParental-Advisory-Explicit-Fest1ocedimiento de un tiempo para acá que se lleva a cabo por las fuerzas de seguridad alertados por la organización de dividirnos como a ganado para pasar dos controles de seguridad más una división por género la cual bien valdrá un artículo más adelante. ¿Pero tanta seguridad para qué? ¿Miedo a que puedan introducirse objetos punzantes o armas dentro del recinto? ¿Miedo a un posible ataque terrorista que acabe con un montón de rojos antisistema de un plumazo? No. Claro que no. Es miedo a que se introduzca bebida a escondidas lo que provocaría que la organización no se lleve un buen pellizco con las bebidas de la barra sumado al precio de las entradas. No lo veo mal, claro que no. Queramos o no, o nos guste más o menos, un festival es un negocio y hay que sacar tajada de ello;
pero cuando por culpa de estos registros, sumados a que solo había una entrada al recinto para las casi 5000 personas que asistieron al festival con entrada (las anticipadas se agotaron) más los empujones y el nerviosismo de los momentos antes de un concierto hicieron que la organización se llevaran más de un grito de reproche y el malestar de mucha gente por perderse el comienzo del concierto.

Para mi gusto Dos Tenores Def intentaron dar un buen espectáculo pero no lo consiguieron. No fue hasta pasada la mitad de la actuación cuando el público se soltó y pareció disfrutar de ella. No sé si sería lo vacío que parecía el escenario con esas únicas tres personas sobre él, la pasividad del público o el sonido que
seguía siendo catastrófico pero este segundo concierto de la jornada me decepcionó mucho. Faltaron la juerga y la canallería que caracterizan a una banda como Def con Dos. Y el sonido (¡el maldito sonido!) no les ayudó para nada.

Eran las 17:00 de la tarde. Después de dos conciertos bastante mejorables subimos a las gradas para pillar buen sitio para ver a Lendakaris Muertos y los múltiples osos pandas repartidos por toda la plaza y representados por manchitas blancas y negras que desde arriba se podían observar. Los de Pamplona eran uno de los platos fuertes del día, así que había muchas ganas de volver a escucharlos en directo. Llevaban casi dos años (desde el Lumbreiras de 2013 también en Villena) que no habían pisado un escenario… y se notó. Subieron al escenario con fuerza, mucha fuerza, como si los años no hubieran pasado por ellos, demostrando que estaban de vuelta y en muy buena forma. No faltaron temazos ya clásicos como “ETA deja alguna discoteca” o “Nuklearrik Bai” y sorprendieron con uno de los momentos más destacables del festival cuando el cantante Aitor Ibarretxe, con su pelo rubio pollo oxigenado, bajó del escenario para cantar y bailar “Gora España” con el público. Los osos panda se volvieron locos.

Les tocaba ahora el turno a Reincidentes. Una vez su líder Fernando Medina dijo: “No nos consideramos punks, ni rockers (…) Nosotros hacemos rock’n’roll y punto”. Y vaya si lo hicieron. Si hasta ese momento el sonido de la plaza había sido cuanto menos una mierda con Reincidentes parecía que todo se había solucionado. La plaza de toros de Villena no quería hip hop, no quería hardcore; la plaza de toros de Villena quería rock’n’roll. Los veteranos del festival sacaron un sonido limpio después de unos problemillas leves de sonido al principio del concierto pero que supieron arreglar rápidamente y hacernos disfrutar con clásicos como “Vicio”, “La ciudad de los sueños” y “La republicana”. Desde las gradas se pudo disfrutar de un buen concierto con todas las letras. Chapó, Reincidentes.

Eran ya casi las 20:30 de la noche y mi vieja vejiga cargada de cerveza necesitaba urgentemente un descanso. Bajé buscando un sitio donde vaciarla para toparme con otro punto negativo del Parental Advisory Fest: los aseos. Para el festival solo se dispuso de tres puntos de urinarios portátiles fuera del recinto, pero dentro de la propia plaza solo había un punto, los propios aseos de la misma. Os recuerdo que se vendieron casi 5000 entradas… Colas, muchas colas para poder entrar y encontrarte unos aseos sucios (lo que ya no es ninguna sorpresa en un festival, a lo cual parece que nos hemos acostumbrado), sin papel, llenos de gente, con meados hasta el techo y llenos de basura. “En el aseo de los tíos están empezando a mear en las esquinas. Directamente en las paredes” me dijo un punky mientras esperaba para poder entrar. Después de conseguir mi propósito sin tener que recrear una famosa escena de Trainpotting dudé entre ir a la barra y pedirme una cerveza o suicidarme. ¡Más colas! Primero para sacar los tickets y después para canjearlos por bebida que de popular no tenía ni el nombre. ¡Bendita sangre de unicornio! Eso sí, descubrí una maravillosa poción mágica que me salvo de inmolarme en mitad de la pista llamada Pacharán a 2 euros. No estaba todo perdido después de todo.

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Mientras yo me peleaba con los tickets y los precios de la barra llegó la hora de Banda Bassotti. La banda que ya lleva 35 años sobre el escenario ofreció un concierto muy especial, sobre todo para sus seguidores que habían ido hasta Villena para verlos a ellos. Temas como “Luna Rossa”, “Stalingrado”, “Juri Gagarin” y “Figli della stessa Rabia” se encargaron de tener al público todo el tiempo con el puño en el aire. Al final del concierto, los italianos desplegaron una pancarta y una bandera soviética que ocupó todo el escenario donde se podía leer “No pasaran” mientras tocaban el ya himno “Bella Ciao”. Todo muy comunista.

A las 21:45 de la noche (el cielo de Villena se podía ver de un azul oscuro brillante a través del techo transparente de la plaza de toros) aparecieron Boikot. Siempre he sido muy reticente con este grupo. Siempre me han parecido una banda típica de verbena de pueblo ya que pocas o ninguna canción que tocan es suya original (Boikot o la mayor banda tributo del rock español) y los conciertos que he visto o no me han gustado o no los he disfrutado como esperaba debido a los fans adolescentes y motivados que arrastra la banda. Esta vez no fue diferente. Las mismas canciones de siempre, en el mismo orden de siempre con la misma gente de siempre. Punto.

La cabeza ya me daba vueltas. Eran casi las 23:30 de la noche y no sabía si era por el sonido del recinto al que aún después de tantas horas no me había acostumbrado o por mi nuevo mejor amigo Pacharán. El caso es que me dirigí al centro de la pista llena hasta la bandera (incluso las gradas estaban abarrotadas) con tropiezo otra vez con Alberto Garzón incluido (esta vez decapitado), para disfrutar de otro de los momentos álgidos de la noche y uno de los más esperados por una servidora: Soziedad Alkoholika. Gracias a que el suelo de arena de la plaza estaba cubierto con una especie de paneles (parecidos a los que ponen en las piscinas para que no te caigas) que no permitía que el polvo te entrara por los ojos y te hiciera morir lentamente, pudimos disfrutar de unos buenos pogos abrecabezas al estilo S.A. con combos como el de “Cuando nada vale nada” más “Motxalo” más “Nos vimos en Berlín”. La muerte estaba cerca, se olía. Los punkys salvajes ya no eran personas eran bestias y S.A. nunca decepciona con su mezcla de clásicos y canciones más nuevas, que aunque no a todos gustan siempre saben, al fin y al cabo, como contentar a su público con un sonido brutal.

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Y el kaos volvió a producirse con Los Chikos del Maíz pero para mal. Estaba y quedaba claro que a la plaza de toros de Villena no le gustaba el rap. El sonido volvió a sonar pesado y estridente dejando que pocas letras se entendieran lo que me parece una autentica derrota para los raperos. Por lo demás ofrecieron un espectáculo en su línea, potente y llamativo, sin mucho más que añadir.

Después de más de 12 horas de festival con parones muy pequeños entre concierto y concierto para descansar, mucha cerveza, muchas colas, un par de pérdidas de amigos, varios encontronazos con Alberto Garzón, un vaso de pacharán derramado entre lágrimas y otro de cerveza en la cabeza, varias amistades nuevas de aseos y con solo medio bocadillo de salchicha en el estómago llegaba el final del Parental Advisory Fest. Maniática ponía punto y final a la jornada con un absoluto llenazo en la pista y el mejor sonido ajustado junto a Reincidentes de todo el día. La banda original de Villena supo cómo dejar a la altura a su ciudad ofreciéndonos un concierto de despedida que todos disfrutamos.

Llegados a este punto y para terminar esta crónica he de decir un par de cosas. El Parental Advisory Fest, como bien se esforzaba en transmitirnos la organización, ha sido un festival efímero y conceptual de una sola edición creado para ofrecernos un espectáculo con bandas cuyo nexo de unión es lo explícito de sus letras y lo potente de su sonido. En lo referente a la potencia de éste, dicho festival ha dejado mucho que desear ya que potencia muchas veces no quiere decir calidad. Tampoco quiero olvidar las colas para todo ya fuera para entrar al recinto, ir a los mínimos aseos que hubo o para comprar algo de bebida en las barras, lo que provocaba agobios, peleas y saturación. En algunos momentos el recinto de la plaza de toros de Villena parecía pequeño para toda la gente que estábamos allí dentro. Y yo me pregunto: ¿Con este tipo de actuación los organizadores no pensarán más en su propio beneficio que en lo que a música combativa y explícita de calidad se refiere? ¿No pensarán antes en sus propios bolsillos que en los asistentes? A algunos les harán gracias estas preguntas, a otros les parecerán una tontería. A otros les darán que pensar. Que los asistentes a dicho festival saquen sus propias conclusiones. Yo ya he sacado la mía.

 

4 comentarios en “Parental Advisory Explicit Fest: "Uno y no más"”

    1. Si te refieres a los aseos que estaban justo a la entrada de la plaza de toros creo recordar que una vez pasadas las barreras de seguridad no se podía acceder a ellos. De todas formas los veo insuficientes para las casi 5000 personas que asistieron.

  1. Yo estuve en el festival. Me sorprende que te sorprendiera que el cantante de Lendakaris se bajara a cantar «Gora España» porque lo lleva haciendo en todos y cada uno de los directos en los que les he visto desde hace años. También que a las 2 de la tarde de camino a un festival os estáis quitando legañas…¿dormís hasta la 1 cómo cuando teniais 15 años? Y, por dios, si vas a escribir una crónica periodística y no has estudiado periodismo (o eso espero), pásala a alguien para que la corrija porque esto parece escrito por alguien que es la primera vez que abre un procesador de textos en su vida.

    1. Querido Hater 2: me alegra que hayas tenido la suerte de poder ver a Lendakaris durante muchos años. Yo, por desgracia, solo los he podido ver en tres ocasiones y tienes toda la razón cuando dices que su cantante siempre se baja del escenario para bailar con el público. Simplemente estaba destacando un hecho de su concierto que no ocurrió en las demás actuaciones. Ni lo critico ni lo alabo. Si has leído con atención y con un poquito de humor la crónica te habrás dado cuenta de que está escrito de modo sarcástico en algunas partes. Creo que se entiende y que no hay que añadir nada más a ello. Gracias por los consejos.

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