Steve Vai en el Festival Internacional Jazz San Javier: «Por el amor de Dios…»

Concierto de Steve Vai el día 17 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier
Sabes que estás ante un festival abierto si es de jazz y toca Steve Vai, el eclecticismo por antonomasia. Por la complejidad musical podría asemejarse –o quizá no–, aun así es más acorde que un Satriani o un Petrucci (aunque estos dos también tocaron esa noche). También sabes que estás ante un festival que no tiene gran experiencia en esta música, pues se trajo, sin lugar a dudas, al más garrulo de entre los virtuosos: Steve Vai, nena. ¡Oh, yeah!

56 años. Sale oculto en una chaqueta plateada con capucha y unas gafas láser a lo Chimo Bayo. La estética manda. La nube de humo no deja hacer fotos a los fotógrafos (a nosotros no nos ha acreditado). Pomposidad absoluta. Termina el primer tema y un pipa le quita la chaqueta. Jeremy Colson le pega zambombazos a la batería desde el Olimpo que le han preparado. Philip Bynoe según Vai tiene oído absoluto. Quizá sí y sea por ego que, entre él y el técnico de sonido, nos estén dejando los “oídos nulos” a golpe de baja frecuencia. Muchos decibelios, muy poca inventiva. Creo que es el peor bajo que ha pasado por aquí desde Nik West, y eso que aquí casi todo el mundo toca el contrabajo. Mientras tanto, Vai nos alumbra con las lucecicas de su flamante Mojo. Mientras hace solos imposibles baila y se contonea como si se hubiera corrido y se la siguieran chupando. «Passion and Warfare» es un disco como pocos se han hecho. Nos gusta llamarlo ecléctico, pero Steve Vai traza en él tanto virtuosismo como una visión que supera a los estilos musicales. Sin embargo, en directo lo pierde todo. Con todo el conocimiento y la maestría que tiene sobre la Ibanez, Vai no es capaz de decir nada. Es tan solo un divertimento para un público adolescente que va de los 15 a los 50 años y no ha descubierto, ya no el amor, sino el arte. Sí, es alucinante verlo follarse a la guitarra de esa forma tan particular: tapping a cuatro dedos (brutal, es de los pocos que lo hacen) o tocar percutiendo el puente flotante hacia atrás, o directamente con la palanca sobre las cuerdas –aunque también toca con los dedos mientras finge que es con la lengua–.

Concierto de Steve Vai el día 17 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Tiene una pantalla instalada tras de sí. Aparece Joe Satriani y finge que habla con él. Miguel Tébar me dice cachondeándose: ¿Qué? Te creías que nunca ibas a verlos juntos, ¿eh? Estoy pasando tanta vergüenza en este concierto que solo quiero que acabe. Satriani y él se turnan. Luego vendría Brian May, Petrucci e incluso el maestro Zappa. No está viejo y ya quiere rememorar su obra como un veterano desgastado. Proyectan Crossroads nada más empezar, cuando batalla contra Ry Cooder. Sigue con las posturitas. He descubierto que, de la vergüenza, estoy mirando más al suelo que al artista. Alejandro dice que lleva hora y media pensando en sus cosas. Le digo que esperemos a que salga el Niño Magnético (Austin Slack), un zagal que suple la falta de talento con un buen mánager (nada nuevo bajo el sol). Quiero ver si me equivoco. Sale serio, toca serio, mira de reojo serio a Steve Vai, hace lo que puede a sus 16 años pero no es Gary Moore cuando Thin Lizzy. A Steve Vai le queda una magnífica estampa besando a un niño enfermo.

Concierto de Steve Vai el día 17 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Dave Weiner, por su parte, desea irse aunque su trabajo no sea tan inútil como el de Philip Bynoe. Su mirada al infinito es un poema de Bécquer. Steve Vai siempre ha sonado a Steve Vai con una caja de ritmos de acompañamiento. Hoy no iba a ser menos. Al final se suben al escenario Ángeles y Fernando, dos simpáticos espontáneos que deciden ponerse en manos del mago. Ángeles hace un ritmo que la batería sigue y Fernando una melodía que el bajista repite. Tiene menos gracia que pasear por Faluya a las cuatro de la tarde. Los echa del escenario y sigue exponiendo su obra sobre la vitrina. Salvaría Ballerina 12/24 y For The Love of God, uno por salirse de la norma y ofrecer algo más, y el otro -aunque ya lo hizo todo al componerlo- bueno, trata de darle los honores que merece y lo consigue. Por lo demás, debería saber que delante tiene personas con sentimientos, y si él no suelta una lágrima nadie lo hará.

Va a terminar y yo, por suerte, no lo voy a ver. Alejandro dice que es el peor concierto que ha visto en su vida. Yo no diría tanto, pero si se trata de llegar al público sin hablar, más le vale darse al canto lírico.

Fotografías cedidas por Festival Internacional Jazz San Javier

1 comentario en “Steve Vai en el Festival Internacional Jazz San Javier: «Por el amor de Dios…»”

  1. Holaaa bueno simplemente comentar q estuve en el concierto de steve vai y llego a emocionarme.Totalmente de acuerdo con que el nivel de decibelios en algunos momentos fue casi hiriente y que tanto acople llegaba a hartar,el resto de la banda meros espectadores,el paripé con el niño guitarrista y la mujer y el niño sobraba…esta claro que no es un pat metheny o scofield, pero como guitarrista y amante de la musica que soy vai consiguió emocionarme y solté alguna lagrimilla por el hecho de tener delante a un musico que me ha hecho amar la guitarra y querer ser guitarrista desde q tenia 16 años (tngo 38), y estuvo muy bien escuchar el passion en directo la verdad, un saludo!

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