Jethro Tull en el auditorio de Murcia: El día en que fui al bosque a morir

60€ en total. 1€ por cada año que suma Ian Anderson menos 7 de regalo. Aviso, a mitad del concierto me fui, cosa que nunca he hecho. Puedes quedarte y seguir leyendo solo si te fías, aunque si no te fías y te quedas, tranquilo, leer esta crónica al winstrol results after 2 weeks menos es gratis.

Hay enfermedades más letales que la afonía y una de ellas es la negación. Negar la realidad puede inducir a una muerte segura pero tranquila. Ahora bien, si se es consciente de la realidad puede que estemos ante un caso de estafa. Entonces si usted es estafado y maravillado al mismo tiempo, en realidad es usted el enfermo.

Hace unos meses vi a Martin Barre. Me gustó, pero pensé – Joder, Ian Anderson tiene que ser mucho mejor, era el genio compositor – Y es cierto, lo fue, pero de aquello han pasado un par de décadas. Lo único que ha aprendido Anderson es que hoy las guerras se hacen por la vía rápida; es decir, uno viene cobra y se va. La banda que lo acompaña es sólida, tanto que cuesta distinguir si están hechos de cera. A las primeras de cambio nos suelta un Aqualung que en la estrofa que vuelve del estribillo disuena. Sufro, me retuerzo y cierro los ojos de la vergüenza. A mi alrededor el público también se ha convertido en cera. Nadie sabe qué hacer, pero si el de al lado aplaude habrá que aplaudir más fuerte.

El resto del concierto sería un paseo en mallas por los campos británicos. Ian Anderson no paga a cantantes, los graba sobre un chroma de papel charol y los proyecta en el escenario para que suplan a su enferma garganta. Él, mientras tanto, salta cual juglar del principio al final de su disco Songs from the Wood, o al menos por la temática juglaresca de esta. Por algo es lord del imperio británico.

La banda ha resuelto decentemente, Anderson conserva la gracia en sus manos y en la flauta, pero a sabiendas de su incapacidad vocal podría haberse traído al zagal de la pantalla y dejarse de campos de trigo. Para que un opera rock sea ópera no solo tiene que haber una continuidad episódica,  debe haber alguien que sepa cantar sobre el escenario, y sobre todo que al menos tenga el vigor y el carisma de aquellos hippiescos años 70.

3 comentarios en “Jethro Tull en el auditorio de Murcia: El día en que fui al bosque a morir”

  1. En estos grupos viejunos creo que debe estar presente el lider del grupo, sin embargo no creo necesario que deba cantar si no está en condiciones para ello. Muchos grupos están cometiendo el mismo error, no pasa nada porque cante otro siempre y cuando se prepare un directo a la altura de la banda original.

    1. Exacto, eso pensamos nosotros. Hay que saber envejecer y, en este caso, asumir que una enfermedad en la garganta te puede dejar no precisamente bien.
      Gracias por tu comentario.

Responder a Diana Ballesteros Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio