Algunos discos para quemar cosas

 
 

The burning monk, 1963 (1)

Sí, Johnny Rotten: sé lo que es sentirse estafado. Lo siento todo el puto día. Hasta en sueños. Leo periódicos y me dan ganas de quemar todo. Hago el recorrido Infojobs-Laboris-Job&talent-Students&job-Bebee-SEFCARM y lo vuelvo a sentir. Salgo a la calle y paso por la puerta del ayuntamiento o voy a entregar currículums o a un bar y…lo mismo. Empleo, sanidad, educación, cultura, tradiciones, relaciones. Todo está hecho una puta mierda. Y lo peor es que sé que esto no es coyuntural: va a ser así toda mi vida. Soy consciente de que estamos en guerra. Están los de arriba y estamos los de abajo. Ellos nos van a pisar y nosotros nos vamos a revolver. Siempre. Apretamos las mandíbulas y esperamos que se haga realidad aquel There’s a burning sun/ And it sets in the western world/ But it rises in the east and pretty soon/ It’s gonna burn your temples down de UK Subs. Una de las (pocas) buenas noticias es que tenemos millones de canciones para sacar la rabia y cagarnos en dios y quemar cosas. Luego hay que transformar esa rabia en algo, sí, pero primero hay que sacarla. En estos diez discos hay muchas canciones de esas. Canciones para gritarle a un concejal de urbanismo del PP a la cara o boicotear procesiones o tatuártelas y que no se te olvide que no puedes bajar la guardia ni un milisegundo.

  • DAMAGED – BLACK FLAG (1981, SST)

Black_Flag-Damaged-Frontal

Si hablamos de rabia y agresividad y quemar cosas, este disco es LA BIBLIA. Canciones cortas, estribillos que te revientan la cabeza, mensaje no panfletario, un ritmo acojonante, guitarras rompehígados y un cantante al borde del colapso. PORQUE QUÉ CANTANTE, SEÑORA: Henry Rollins ladra como si tuviera que soltar en 35 minutos toda la ira que ha acumulado a lo largo de su existencia. Tiene mil cosas contra las que cantar. Se le amontonan y, milagrosamente, consigue llegar al final.  En su debut, Black Flag dejaron claro que sabían en qué consistía estar en guerra. Convirtieron la rabia y el hastío en MÚSICA. De paso, sentaron las bases del hardcore punk.


  • AUTOMATIC MIDNIGHT– HOT SNAKES (2000, SWAMI)

Hot_Snakes_-_Automatic_Midnight_coverHot Snakes comenzó siendo el pasatiempo de John Reis (Drive Like Jehu, Rocket from the Crypt) y acabó convirtiéndose en un capítulo singular de su trayectoria. Aunque sin la enjundia artística -¿estamos hablando de hardcore y punk y he escrito enjundia artística?- de las bandas citadas, los cuatro discos de las serpientes calientes son tratados urgentes sobre la rabia y la desesperación. Lo mejor de la banda es que aúna la agresividad hardcore de Drive Like Jehu con la actitud punk escuela del 77 de Rocket from the Crypt. En esas coordenadas sonoras, el cantante Rick Froberg brilla como nunca. Igual de harto que siempre, en estos discos se le nota herido. Y eso mola un capazo, porque, amigos, la rabia que sentimos viene de las hostias que nos han pegado.


  • MAGIA DE MUERTE – SRASRSRA (2014, DISCOS HUMEANTES)

a2295972459_10Romper es barato, sueltan Zippo y Víctor en la canción que da nombre a su tercer LP.  Como si fueran papas de una religión que no diese puto asco, los gallegos sueltan frases sencillas que se te quedan en el cerebro y te hacen pensar o pegar hostias. Da un poco igual. Podrían sonar tan socarrones como Novedades Carminha, pero van a toda hostia y no tienen tiempo para parar a reírse. Lo suyo es tan urgente que parece que piensan que hacer canciones de más de un minuto y medio es chuparse la polla demasiado. Lo más guapo es que suenan peligrosos: están tan hartos que se les ha ido la puta cabeza.

 
 


 

  • BEGGARS CAN BE CHOOSERS – NEWTOWN NEUROTICS (1983, RAZOR)

8033706213308¿Punk británico de finales de los 70/principios de los 80 con contenido político no panfletario? ¡¡JODER, SÍ!! Newtown Neurotics molan un capazo. Su primer disco está lleno de canciones para pegarle fuego a todo. Beggars can be choosers es la clase obrera demostrando que no tiene un pelo de tonta. Lo mejor es que hablan desde una rabia espiritual: infancia en barrios humildes -glorioso ese Every week is just the same/ well we talked about sex but never of love/ We bragged about girls with which we’d had fun/ Oh but the thing that’s really sad/ We never had– orgullo de clase –You say politics are boring, boring and greyBut would you rather see cruise brighten everyone’s day? y esa condición sobrecogedora de eternos repudiados que late en Living with unenploymentTO-DO.


  • SELF-DESTRUCTION OF A MAN – DESTRUCTION UNIT (2004, EMPTY)

61YC0ESYG8L._SY355_Toda la discografía de Jay Reatard -qué coño, su vida- es una oda a la destrucción. El de Memphis supo convertir como muy pocos la rabia en música. En sus canciones hay mucho más, claro -dolor, desolación, insatisfacción-, pero la rabia sobresale de una forma casi obscena. Reatard entendió que lo mejor para expresar la intensidad de su dolor era ser crudo. Tres acordes, mierda por un tubo y un año de vida por cada canción cantada. Escojo este disco porque demuestra justamente eso: hasta intentando añadir elementos – detalles significativos como ese sintetizador de Let’s lie– Reatard no dejaba de ser básico. Esto es rabia pura. Sin procesar. Duele y enerva, como tiene que ser.


  • EVERYTHING FALLS APART AND MORE – HÜSKER DÜ (1983, REFLEX)

MI0000020054 Pocas bandas han aunado rabia e inteligencia con la tenacidad de Hüsker Dü. En su segundo disco, Bob Mould, Grant Hart y Greg Norton dejaron claro que su carrera oscilaría entre dos polos: el punk y el pop. Demostraron que, bien entendidas, ambas nociones no tienen por qué estar tan alejadas. Hacia la mitad del álbum, después de haber marcado un ritmo marcial y de haberse cagado en todo, aparece Everything falls apart o, dicho de otro modo, LA PUTA PERFECCIÓN. Mould escribió con el punto de rabia procesada que le faltó a todos los Revolution de Lennon. Suelta: If I listened to the things that you said/ Everything would fall apart / If I did all the things that you do everything could fall apart /Let’s not listen to the things that they say /Everything can fall apart/Let’s think about our actions before we do them. Añádele una melodía redonda. Ya. La perfección, te lo he dicho.


  • QUEMADERO – JUVENTUD JUCHÉ (2013, GRABACIONES GRAMOFÓNICAS/SONIDO MUCHACHO)

0001952985_10 Juventud Juché es una de las bandas más guapas que han surgido en nuestro querido país en los últimos 2.500 años. Recuperan el postpunk irascible de The Fall y -ojo a esas guitarras, ¡rediós!- Gang Of Four. Lo llevan a su terreno y lo rejuvenecen. Suenan al borde del colapso. Todo es mecánico. Industrial, matemático. Gélido. Y, al mismo tiempo, todo está a punto de arder. Juventud Juché suenan a ese momento en que te das cuenta de la grandísima estafa que te has tragado durante años. Apenas se les entiende, pero se les siente. Quemadero es la cerilla. Ahora te toca a ti.


  • GI – THE GERMS (1979, SLASH)

germs Escuchar a The Germs me transmite la misma sensación  que escuchar a Nirvana y Joy Division. Algo va a estallar. Literalmente. A partir de su obra, el sucidio de los tres grandes artífices de esas bandas se entiende como un desenlace lógico. Darby Crash canta en su único disco: Sell us a story that we can believe /Spend your dollars on pills for relief/Love is a future that you still can’t see/Standing answers to questions are free/Scream in your boredom life’s just to dieLo escupe con asco. GI suena a: me voy de este puto mundo, queridos, y me voy por esto, por esto y por estoUna mierda, una mierda.


  • SLAUGHTERHOUSE – TY SEGALL BAND (2012, IN THE RED)

51efdc41

El rock de garaje nunca ha sonado tan potente, tan bestia, tan cercano al metal. Ty Segall ha hecho un arte de reinterpretar a sus ídolos. Ahí está ese homenaje glorioso a Black Sabbath y Blue Cheer llamado Fuzz o  esa fijación por Marc Bolan -sobre todo en Manipulator y, perogrullada, Ty Rex-. Aquí cogió Raw Power y pensó en cómo debía sonar esa máquina de matar en pleno siglo XXI. El resultado es acojonante. Slaughterhouse te revienta la cabeza. Segall conduce como puede una bestia –Mikal Cronin, Emily Rose Epstein y Charles Moothart– que se ha propuesto que te cueste escuchar entero este puto disco. Duele, estás advertido.


  • BOILED BEEF & ROTTING TEETH – MUDHONEY (1989, TUPELO)

3866092 El segundo EP de Mudhoney, la banda más molona de aquello que se denominó -ay- grunge, contiene el reverso underground de Smells like teen spirit. Se llama Touch me, I´m sick y es una canción perfecta. Tiene dentro todo el punk de la escuela stooges, todo el rollo noventero antes de que el rollo noventero diera un poco de asco , y esa sensación imperecedera de ser un puto pringado. Ahí está la grandeza de Mudhoney: siempre han sabido que son unos perdedores de manual. Eso se traduce en que nunca se han tomado demasiado en serio. Eso, a su vez, les ha permitido construir una discografía sin rastro de las  ínfulas trascendentales que apestan en la mayoría de bandas de su generación una vez que terminó 1995. Y luego está la rabia de la voz de Mark Arm. El cabrón canta como si estar fuera de sí fuese su pan de cada día. Te cagas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio