Fueron de UPyD y nunca lo supieron. Cayeron en una depresión terrible cuando a Rosa Díez se le empezó a ir la traca. Lo pasaron realmente mal. Agotaron las existencias de helado de nueces de Macadamia en Mercadona y se pasaron un mes con los mismos calcetines y los mismos pantalones de cuadros del mismo pijama y la misma sudadera de su época universitaria. Sin embargo, un día leyeron Ser como el río que fluye y dijeron: “¡ME CACHIS EN LA MAR SALADA, SE ACABÓ, ME VOY A PONER EL MUNDO POR MONTERA!”. Entonces apareció Albert Rivera. Y ellos volvieron a cantar. Se sentían fuertes, respaldados. Pero podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que la sociedad contemporánea tocó fondo el día que permitió que estos personajes publicaran un disco. Un fantasma recorre España: el fantasma de los cinco Albert Rivera de la música. Los cinco vendedores de preferentes musicales. Dice mi colega Perico que este quinteto inicial sí que es alineación indebida, y no lo de Cherysev. No son los peores músicos, solo LOS MÁS ASQUEROSOS.
1 JOSÉ MARÍA SANZ, CONOCIDO COMO LOQUILLO:
Cuando llegué a Barcelona viví cuatro meses en un piso en El Clot. No estaba mal, pero un día me enteré de que Loquillo había nacido en el barrio. Me tuve que ir. Por favor, qué asco da Loquillo. Esa sonrisa, esa voz, esos bailes, esas patadas, esas camisas, ese señalar al público, ese cruce de brazos, esas canciones, esa supuesta poesía beat de división regional, esa pose de Willy DeVille después de ocho años teniendo pesadillas consigo mismo, ese arrodillarse, esas entrevistas, esos “este es mi personaje, mi creación”, esos “nenaaaa”, esos anuncios para el banco Sabadell, esos “mi ciudad” para allá y para acá. Loquillo, Barcelona no es tuya. Y seguramente nunca lo fue. No pasa nada, pero acéptalo. Mira: en Harto de todo, Historia oral del punk en Barcelona, Cirera de Frenopaticss dice: “Como enlace entre los teddy boys y los rockers estaba Loquillo, que con eso de que era muy alto, se creía que imponía. Pero en realidad no estaba muy bien aceptado en ese grupo”. No sé por qué, pero me lo esperaba. Uno de mis pasatiempos favoritos es ponerle a un colega vídeos de Loquillo y comentar su comportamiento. Te juro que no pasan más de tres segundos sin que nadie diga: “¡¡¡AAAH, POR FAVOR, QUÉ GRIMA!!!”.
Lo único peor que Loquillo son sus fans. Llevan camisetas negras por dentro de pantalones vaqueros por encima del ombligo. Son esas personas que caminan con los pies hacia afuera y solo se meten los pulgares en los bolsillos. Mientras, dicen: “El Loco es el número uno”. Iba a ponerte un vídeo de YouTube para ilustrar por qué Loquillo da asco, pero, qué pijo, da asco en cualquier vídeo. Búscalo, ya verás. Si aguantas más de cinco minutos sin vomitar, te invito a cinco chupitos de anís.
2 LOURDES HERNÁNDEZ, CONOCIDA COMO RUSSIAN RED, ANNI B SWEET O ALONDRA BENTLEY:
El dedo de Lourdes muestra el camino a la generación que vio Inside Llewyn Davis y no dijo: “Eh, Oscar Isaac, ¿y esa barba?”. En cualquiera de sus encarnaciones, Hernández es la gran culpable de que nadie pueda decir que le mola el folk que se hace en España sin merecer un par de trompazos. Ella se mira al espejo todos los días y asiente, satisfecha, antes de soltar: “¡¡Me cachis en la mar salada, si es que se nota que soy hija de Joni Mitchell!!”. Pero no. Lourdes Hernández es la máxima exponente de ese folk-pop de máquina expendedora que un día va a provocar la creación de una mafia que trafique con insulina. Porque no hay otra. Por si fuera poco, también representa como nadie a la nueva derecha: despolitizada-queriendo-decir-conservadora –“Me parece evidente la carencia total de contenido político que hay en mi música”, ha dicho la muy zopenca, como si eso fuera posible-, pija, cuatro referencias a la Nouvelle vague y a los formalistas rusos, síndrome de Amélie y ese incomprensible, estúpido y elitista “yo canto en inglés porque la música que escucho está cantada en inglés”. Y, además, es aburridísima. Loquillo, no te duermas. Lourdes va a por tu brazalete de capitán.
3 DANIEL MARTÍN GARCÍA, CONOCIDO COMO DANI MARTÍN:
Mi colega Gonzalo me contó que en Tuenti había un grupo que se llamaba A mí también me gustaría meterle una guitarra por el culo a Dani Martín. Me explicó que él fue uno de los grandes animadores del foro. Se llevó una gran desilusión cuando descubrió que el resto no iba en serio. Un día dijo que ya había comprado la guitarra y le contestaron tipo: “jejejeje ya ves”, “jijiji qué loco xD”.
Esa anécdota representa perfectamente cómo miles de personas hemos crecido en la primera década del siglo XXI pensando que meterle una guitarra por el culo al cantante de El Canto del Loco era una idea totalmente lícita. Hubo un día en que Dani Martín pensó que lo que necesitaba este mundo era una versión actualizada de David Summers. Igual de pijo, igual de inofensivo, igual de insoportable, con las mismas hostias sobrevolando su cabeza y con bastantes menos luces. Primero con El Canto del Loco –que quisieron ser unos Ronaldos y se quedaron en unos Edwin Congo– y luego en solitario, Martín no consiguió nunca escribir nada que no fuera una absoluta mierda. Y mira que probó formas: intentó disfrazar su pijerío y sus preocupaciones de niñato en rebeldía punk, intentó poner ojos de loco y convertirse en el Billie Joe Armstrong español, intentó modular la voz para que pensáramos que había madurado y disolvió la banda con el típico “ha llegado el momento”. Eso también fue imperdonable, porque entonces a su primo le dio por grabar discos. Y de lo de su primo no quiero hablar, porque SE ME LLEVAN LOS DEMONIOS.
Además, Dani Martín confunde ser políticamente incorrecto con decir gilipolleces. Cuando dijo que Bob Dylan era un aburrido, no habría pasado nada si después no hubiera apostillado: “Lleva haciendo lo mismo toda la vida”. Mátame, camión. O si no, cuando dijo que, en España, “ya no salen grupos nuevos”. TUM-TUM-PASS. Desde 2013 no ha grabado nada. Quizá sea cierto que estamos saliendo de la crisis.
4 SANTIAGO BALMES SANFELIU, CONOCIDO COMO SANTI BALMES:
¿A qué no sabes adónde he vuelto hoy? A la puta cueva de la que saliste, rey. Nada me aterra más que cumplir 35 años y contraer el síndrome de Santi Balmes. No quiero poner cara de perro apaleado mientras me saco la polla. Si voy a algún festival, mi itinerario siempre queda determinado por dónde y cuándo toca Love of Lesbian. Cuando se acerca esa hora, saco una túnica blanca y abro mucho los ojos y grito a mis colegas: “¡CORRED, INSENSATOS!”. Una vez vi a la banda catalana y estuve seis meses en coma. El doctor Pujante, bastante crack de estas movidas, me dijo que me mantuviese a un mínimo de tres kilómetros de cualquier concierto de Love of Lesbian. “¿Es grave, doctor?”, le pregunté. “Qué va, es solo que tu organismo no tolera la basura”, me contestó, casi orgulloso.
Tengo muy claro que Santi Balmes es EL enemigo. Es un tío tan peligroso que no puedo andarme con medias tintas. Si bajas la guardia, su retórica vacía pero efectista se te meterá en los sesos y tu día terminará en el calabozo. Habrás ido a la salida de un instituto y habrás intentado seducir a ingenuas muchachas con tus penas de persona que no deja de pegarse hostias. Y habrás perdido, porque no sabes poner esos ojos de cordero degollado mientras dices: Diez años antes de este ahora sin edad/ Aún vive el monstruo y aún no hay paz. PUAJ. Espera. Ahora sigo. Voy a echar la raba.
5 SANTIAGO BALMES SANFELIU, CONOCIDO COMO SANTI BALMES:
En realidad, Santi Balmes es peor que Loquillo. Y lo vamos a ver pronto. Un día de estos, caerá sobre San Sebastián una tormenta bíblica y Loquillo, con sus huevos toreros, saldrá a correr. Llegará a la Playa de la Concha, se quitará la sudadera y gritará: “¡¡AQUÍ ESTOY, DIOSES DEL OLIMPO, SOY EL ROCK AND ROLL Y NO PODÉIS CONMIGO!!”. Entonces, un rayo le impactará en el pecho y Loquillo solo podrá decir: “¡¡UUUH, NENA!!”. Morirá al instante. Ese día, Santi Balmes jurará en el avión de vuelta a Barcelona el cargo de GRAN ALBERT RIVERA DE LA MÚSICA ESPAÑOLA. Y todo irá a peor. Porque Loquillo va de cara y, reconócelo, resulta bastante gracioso. Santi Balmes no. Te viene con sus canciones de Mr Wonderful y sus preferentes musicales y resulta que luego es más machista –“zorrupias”, Ben Affleck, ya sabes– que Manolo Escobar. Y luego hay dos cosas que me joden MÁS TODAVÍA:
– Me jode cómo salir por Barcelona e intentar ligar se ha convertido en una competición de a ver quién mata al dragón más grande.
– Me jode ese círculo endogámico de Barcelona que dice que Santi es muy listo y que ha follado un montón y que en realidad son súper rockeros y que mola que Love of Lesbian y Lori Meyers lo peten. Y no mola que lo pete ese pop buenista que se cree heredero de Morrissey y no llega ni al sonido que provocan sus heces al golpear con el agua del váter. No mola darle tanto por culo a la palabra indie y llegar a escupir un término tan lamentable como indie-mainstream. Por los clavos de cristo, Santi Balmes.
Mierda, creo que voy a volver a potar.

Tengo que añadir que Loquillo está muy metido en el mundo celiaco. Lo cual le posiciona más arriba aún.
https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/03/9b/7f/039b7f8540e64bf3be0c7b21d0cf5f04.jpg
¿Cuando llega la segunda entrega?
Tal y como están las cosas no tardará mucho en llegar, Raúl.
¡Gracias por leer!