WAW graba su primer EP en la casa de Meyer [Reportaje]

El camino que va de Murcia al Barrio del Pogreso es, además de feo, desesperante. No me suscitó ninguna emoción hasta que una tarde verano vi una luz roja salir de un bajo. Eran los coloretes de cuatro viejos alimentados a base de vino. Vasos de cumpleaños, sillas de plástico blanco de verbena, y cuatro espaldas reclinadas lo suficiente para contrarrestar la subida de los sulfitos. Qué lástima, como diría León Felipe si fuera un borracho, que no tenga yo un amigo con una bodega… Pero ahí estaba mi nuevo y ficticio colega dueño de una bodega que, cómo no, me ofreció tres vinos de tres años distintos los tres igual de frescos. No llevaba dinero suficiente, pero no importó. Aquel día ese hombre descubrió en mis ojos el brillo de una nueva generación que probablemente acabaría, reforma laboral tras reforma laboral, en el alcoholismo.

Pienso en qué le pedía yo a la vida cuando atravesaba –deprisa y corriendo– este barrio siendo un joven con ilusiones. Recuerdo saber que me convertiría en un gran escritor, o en un periodista; que lo haría aunque nunca ganara dinero con ello. Recuerdo que no bebía tanto, que sabía que nunca lo haría y que… ahora mismo me está interrumpiendo Rafa para invitarme a un whiskey de turba… Oh Dios… La realidad es paciente y al final te alcanza… Y yo intentando cavar túneles para no tener que pasar más por esta carretera. Hasta que un día, Dios mediante con su luz sempiterna y vertical, me marcó el camino a la casa de Meyer. Un lugar que nunca pensé encontrar frente a cuadras y cuadras de cultivos de pavas.

¿Qué hacía yo allí de vuelta? Bueno, se dio el caso de que Salvador Riquelme, miembra fundador de WAW, empezó a frecuentar la vida de Elena y por ende la mía, pero solo en ecos lejanos. Con Elena comparto todo, ideas, emociones, el aire, el agua y sus afluentes, y a veces incluso tamaños amigos. De lo primero que oí hablar de él es de su exagerada sinceridad. Si la historia de tu vida le interesa una polla, él se saca la polla. Y aunque nunca he podido corroborarlo sobre el terreno, bien sabe el panorama dramaturgo –es actor– que sobre el escenario lo hace. Eso sí, con fines artísticos. Yo con mi propio ideal de belleza, la que busco entre las grutas que soslayan las dentaduras melladas, veo más arte en la dramatización del «me importa una polla» polla en mano que en la exégesis de un hecho mitológico que sugiere una puesta en escena. Miento, lo conocí una vez grabando el sonido de un acústico bajo la catedral. Recuerdo que me pareció un pringao. El tiempo pone a cada uno en su lugar y hoy el pringao que está llamando a una puerta con un buey en mitad de la huerta porque lleva una hora sin encontrar la casa de Meyer soy yo.

Volviendo a la pregunta de ¿qué hacía yo allí? la razón es que WAW, un trozo de arcilla que bien podrían ser mocos, fue moldeado por Salva y Fausto dando lugar a un grupo musical. La verdadera razón por la que he parado en el Barrio del Progreso en vez de pasarlo es que han venido a la casa de Meyer a grabar lo que será su primer EP y queremos presenciarlo. Sabemos que estamos en la casa de Meyer porque lo primero que nos encontramos al entrar es un cartel luminoso que dice ESTÁS EN LA CASA DE MEYER. Lo segundo que nos encontramos es al Chules de Noisebox en la terraza sosteniendo un litro y una resaca de tres pares de narices. Lo tercero es a Sara Cano, una chica recién llegada a España que graba videoclips. Lo cuarto es a Salva saliendo sin camiseta de la sala de grabación. Se sienta en la mesa y nos cuenta que están grabando un videoclip en el que participa una señora que se levantó de la cama una mañana con el marido muerto. La vida pasa rápido, la seriedad es letárgica, así que o compones una canción llamada Pai Pai, otra Pokemon Go o pones tu cuerpo y tu integridad física al servicio de los muchachos que las han escrito. O eso dice una mujer que asegura que estos proyectos son los que le dan la vida. Hasta se compró un sujetador especial para la ocasión. La muerte llama a la vida.

Lo primero que siento escuchando la historia de Salva es admiración. Lo segundo es curiosidad. Esta banda tiene algo de fantástico. El cómo se relacionan o qué comparten, y sobre todo el quién. Hace no mucho, Encuentros Sonoros entrevistaba a una banda que decía haber guardado su material durante dos años porque ningún productor los entendía. Yo me pregunto cómo de mal se debe estar comunicando una banda para que tras dos años de entrevistas con productores nadie los entienda; en otro extremo, cómo de exigentes o de pijos o de gilipollas deben ser. Y aquí entra R. Meyer, o como lo llamaremos en esta crónica, el puto amo. Salva tuvo la suerte de sentarse en una boda al lado del puto amo. Los pobres WAW venían de grabar en el estudio de PM, o como lo denominaría Fausto, un lugar a donde ni los elefantes van a morir. Cuentan WAW que el día antes de la grabación Salva le dijo a Fausto: ¡Tío, mañana tenemos que ir a grabar los dos temas del Creamurcia! A lo que Fausto respondió: Pero… si no tenemos ningún tema compuesto. Al llegar allí la decisión fue la siguiente: tocar una sola nota con el bajo durante varios minutos e ir grabando ocurrencias. De esta historia solo puede concluirse que o son subnormales o unos genios. El resultado se inclina hacia la segunda opción porque hoy es el puto amo quien la está regrabando tal y como se concibió. Fíjate en el bajo, Javi. Es solo una nota. Entonces entra el Chules y pasa de sostener un litro y una resaca a sostener una guitarra y una resaca. El puto amo alza el brazo sacando el dedo como una bayoneta y cuando termina de contar unos enérgicos UN, DOS, TRES el Chules empieza a grabar unos arreglos. Esto sucedería desde que el Chules dijo que al levantarse esta mañana había pensado hacer una guitarra «definidica», pasando por numerosos cambios hasta que el puto amo dijo Hostia, definidica… El resultado, como no podía ser de otra forma, fue la puta hostia.

Quizá nosotros seamos idiotas, pero la casa de Meyer no es tan fácil de encontrar. El Chules le dice al puto amo que se ha confundido varias veces llamando al piso de enfrente, a lo que responde el puto amo, hombre, ahí también te lo habrías pasado bien; vive una prostituta que trabaja en el Pipo’s. Le sostiene la mirada junto a una sonrisa vacilona y todos agradecemos que la tipa estuviera trabajando y al final llamara al piso correcto y que automáticamente el puto amo levante el dedo y vuelva a gritar UN, DOS, TRES. Estando aquí siento vivir en un chiste muy largo. El estudio es impresionante. Está en lo que antiguamente era una terraza. Sobre el ordenador tiene colgado su título de Arquitecto Técnico –cómo no va a tener el puto amo una buena carrera–. Tiene hasta automatizados los toldos para cuando sale el sol.

Salva ya grabó todas las baterías y está aquí ejerciendo un poco de productor ejecutivo. Se ha ofrecido ya varias veces a responderme a las preguntas que le quiera hacer. En teoría esto se vendió como una entrevista durante el proceso de grabación, pero yo no he pensado ninguna. Se lo digo y veo una cara de decepción. Me pregunto entonces qué cojones hago aquí sin un plan y sin saber mentir. Por ganar tiempo pregunto si quieren más cerveza. El puto amo dice UN, DOS, TRES, –pausa de una hostia la grabación– pues mira, a 300 metros tienes un chino, busca en Google maps con vista satélite y me enseña el camino. Le pregunto a Diego qué les puedo preguntar, pero a él solo le interesa conocer a un gato que ha visto esconderse por la casa.

Subimos, abro un litro y me siento en el suelo. Es el turno de Fausto. Están grabando las guitarras de otra canción. Hay un momento tenso en el que Salva y Fausto discuten porque Fausto no trae preparado el tema. Uno le dice al otro tío, es que si me lo guardo pa’dentro se me engangrena, así que te lo digo. El otro le responde es que si me lo guardo yo se me engangrena a mí. Se miran, se tocan, y sin que los demás sepamos cómo ya se han arreglado. Yo siempre quise un colega así, un cuasi hermano. Ellos quedaban para tocar, improvisar y un poco para seguir haciendo el gilipollas pero con instrumentos. De ahí nace WAW. De un vínculo, de una forma de vivir y por ende de relacionarse con la música. WAW no es un proyecto serio ni puede pretender serlo. Pero sí que debemos tener derecho los demás a disfrutarlo y más con un buen sonido.

Diego le enseña al puto amo una foto que le echó al puto amo en un concierto de cuando aún existía Audiospain y el puto amo responde ¡Ahí va, qué guapada!. Se gira y… UN, DOS, TRES. Fausto tiene que dar unos golpes y no hay cojones a hacerlo a tiempo. Así que le dice Venga, cuenta, yo cierro los ojos y lo hago. El puro azar quiso que incluso doblara la segunda guitarra azarosa clavada a la primera. Diego sigue buscando al gato al susurro de gatiitoo, pero el gato no aparece. El puto amo está calculando el tiempo que queda para irse al cine con una muchacha. Pregunta que cuándo hacemos la entrevista y Salva con los brazos en uve responde que cree que no hay. En este momento creo que todo está perdido, que están tan decepcionados que será imposible sacarles algo. Me planteo la ingenuidad de que me convertiría en un gran escritor o un gran periodista. Y por fin aparece el gato. Dicen que se llama Meyer, como su padre y al fin lo veo claro.

Termina la sesión de grabación. R Meyer deja a Meyer al custodio de la casa y se va al cine. Propongo terminarnos el litro en el descampado. EL sol cayó hace bastante tiempo y solo hemos tenido que sortear algunos excrementos de animales para disfrutar de esos días que pinta la primavera bajo el cielo murciano. Estoy tan a gusto que se me olvida que tendré que recordar qué me han dicho. Hablamos de muchas cosas, sobre todo del ciego que me contó que Salva siempre se sacaba la chorra. Dicen que los ciegos y los borrachos nunca mienten. Salva lo niega, así que se desmonta el mito de la bondad del invidente. Les planteo con qué objetivo nació este proyecto y casi puedo verme escribiendo en la Mondo Sonoro haciendo una entrevista tipo encargada por algún editor tipo, pero he empezado muy tarde, justo cuando nos vamos. Estoy seguro de que es la pregunta correcta, poner al artista frente a sí mismo a ver si es capaz de reconocerse. Me confiesan que WAW perdió el objetivo principal que era quedar para divertirse y hacer el idiota sin más ni más. Es una respuesta valiente, ¿verdad? Asumir que las cosas cambian, que los niños ya no juegan en el parque sino en las casas. Es casi más inteligente que un alemán explicando un cuadro consultando un tratado filosófico sobre arte. O igual no. No me queda muy claro en qué ha cambiado el proyecto. Huelo que es una de esas bandas que nacen de algo puro y puras mueren. Supongo que este tipo de grupo lo que hace es improvisar, basar el disfrute en el hecho más que en el del acabado. A mí me ha pasado algo parecido, vine a hacer una entrevista y me fui sin preguntas ni respuestas, solo con un puñado de buenas anécdotas. Salva, que es más listo que yo, se ha dado cuenta del propósito de la última pregunta y me pregunta que si voy a escribir eso último. Le digo que sí. Mira al suelo como si lo hubiera encontrado, la respuesta de las civilizaciones, y exclama Pues… ¡Canadá es una mierda!

 

Fotografías de Diego Montana

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