Mi TOP 10, Ten New Songs de Leonard Cohen y medio kilo de quisquillas

Fui corriendo a la plaza de abastos y sin pensarlo dos veces le dije al tipo de la pescadería: medio kilo de quisquillas, y tapándome los ojos le estiré un billete de 50.

Aunque mi familia ama la navidad* yo nunca terminé de entenderla. Supongo que por extensión me ilusionaban las fechas, pero siempre me preguntaba por qué, y cuando tuve edad para razonar me respondí muchas cosas. Las primeras veces fue: estás muerto por dentro.

*Papá, mamá, la ausencia de ellos; tus tíos, abuelos, tu ausencia; Jesús, el buey, la mula, los pastores, los regalos, los reyes… La familia… la familia…

La madre de mi amigo siempre le compraba quisquillas por estas fechas. Él me decía: la mujer va a la plaza, compra para su casa y a veces se apiada de su pobre hijo y le aparta unas pocas quisquillas. Pero esas navidades hacía unos meses de su muerte, así que decidí apiadarme yo. No fue por pena. Nunca me la ha dado, aunque a las personas que conocen su historia sí, y si por lo que sea alguien te lo pregunta es tedioso tener que desdramatizarla. Supongo que es uno de los pilares de nuestra amistad: una comprensión vasta de igual a igual. Podría decir que el 90% de las personas que conozco me han dado pena alguna vez y supongo que yo a ellos también. Es como aquello que escribía Bukowski sobre la peste. Todos la olemos pero jamás creeríamos que somos nosotros quienes la rezumamos, y os aseguro que sí, apestamos, aunque duele reconocerlo y todavía más pensar en cuándo la echas o la has echado.

Con el mareo que supone comprar uno de los mariscos más caros la víspera de Navidad, lo recogí de su casa, le presenté el medio kilo de quisquillas, se rió de mi palidez y subimos a casa a hervirlo. No recuerdo por qué, pero puse Ten New Songs de Leonard Cohen. Ni lo había escuchado ni pretendía hacerlo, no soy fan, pero me pareció una buena opción. Así que abrí la pletina, introduje el CD y le dí al play. Nos llevó la mitad del disco devorar las quisquillas y ponernos un poco ciegos. Luego no recuerdo qué hicimos, ni siquiera recuerdo de qué hablamos, pero sé que he tenido ese disco otras dos veces en mi mano y he sentido lo mismo. Sentí ese día.

No es la gran obra. Las metáforas se enrevesan tanto que se hacen incómodas. La batería parece estar hecha con una caja de ritmos barata y Sharon Robinson hace de los acompañamientos algo un pelín hortera. Pero por alguna extraña razón funciona y no sé si esa extraña razón es la navidad. Estoy escribiendo esto porque he llegado a la conclusión de que no tengo un TOP de nada y eso, finalizando un año, no mola. Es una tradición, ¿no? Hacer acopio de listas y listas, rankings de rankings. Incluso en Piso28 sacamos alguno. Como reclamo funciona. Así que pensé, ¿cuál es el tuyo? Pues podrían ser esas diez canciones de las que a penas podría cantar un verso por cada una, o podría ser cualquier otra cosa. En suma compré un disco y creé una historia; me regalaron otro y me contaron una; compramos una e inventamos otra; me enseñaste una canción que me llevó a mi propia historia y te incluí para siempre en ella. Este amigo en concreto saca la mayor parte de sus canciones de películas. Es fantástico porque al enseñármelas se palpa el abismo entre las connotaciones fílmicas que tiene para él la música de las que yo estoy completamente descontextualizado. Estas diez canciones de Cohen honran de alguna manera su forma de vivir la música. A veces se enfada porque no me gusten tanto como a él. Luego lo entiende. Luego se empecina, me relata las historias exaltado y aunque no me parezcan grandes canciones ya ha hecho que me interesen y les guarde cariño.

Top 10 de la navidad y yo solo tengo una mala historia de un huérfano sin identidad, unas quisquillas y un disco que ni siquiera me gusta. Y es que supongo que del cerdo no nos tienen que gustar hasta los andares. ¿Y si nos gustan solo los andares? Sea por lo que sea estas fechas para cada cual guardan un significado, bien por oposición bien por tradición. Así que, jugando al juego que Adrián y Lelé proponen para nochevieja, me quiero atrever a contar 10 cosas. 5 verdades y 5 mentiras. Sea, quizá, el único Top que pueda hacer:

1– Siempre quise ser camionero.
2– Fui a una reunión de trabajo y a un cumpleaños familiar con semen en el pelo.
3–He llorado delante de mi jefe.
4–Trabajé un día entero al aire libre sin calzoncillos y la bragueta abierta.
5–Llevo el pelo y la barba largos por Juego de Tronos.
6–Un sueño recurrente es que tengo hijos y los asfixio.
7–Quiero tener hijos.
8– He hecho cruising con mi pareja por accidente.
9– Me masturbo con las fotos de Facebook de mis amigas.
10–Te echo de menos.

 

Feliz Navidad a todos.

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