The Posies en La Feria del Mueble de Yecla: «salir a empatar»

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No sé si esto pasará en el resto de granos del culo del mundo. En Murcia, sí. Bob Dylan tocó en 2008 en Lorca. Desde entonces, una generación peregrina a cualquier recoveco de la región cada vez que siente la llamada de los instrumentos enchufados a la corriente eléctrica. Lo hacen en silencio, conscientes de quESTAMOS A MEDIA HORA DE YECLA Y EL CONCIERTO DE THE POSIES EMPIEZA EN 10 MINUTOS. Esa es la verdad. ¿Las razones? Varias: el Carpio rayando el último disco de M Clan desde las entrañas del Opel Astra, GPS indecisos, carreteras oscuras cuando empieza a hacer frío y esa angustia paralizadora que nos invade a algunos cuando abandonamos Murcia durante un par de horas, como si nos diéramos cuenta de que nos hemos dejado la vida sin hacer. Lo bueno es que, justo cuando alguien ha mencionado Sé lo que hicisteis el último verano, ha aparecido un cartel en el que pone YECLA.

The Posies coronan un evento benéfico a favor de AYAC, la Asociación de Yecla de Afectados de Cáncer. La movida se celebra en La Feria del Mueble, un rectángulo enmoquetado de unos 100 metros cuadrados que huele a mesilla. Cuando entramos, alguien está entregando un premio a alguien. No me entero de nada. Me siento fuera de sitio. Pido cerveza y me acerco al escenario. Aparecen Stringfellow y Auer. Saludan y sueltan We r power, la primera de Solid States, su última referencia. Pero apenas escucho la canción. He entrado en ese trance en el que me sumerjo cada vez que veo a alguien grande. Joder, Strinfellow y Auer, los putos Posies, la banda que se tiró la mitad de los 90 publicando obras maestras, mezclando con una inteligencia acojonante las astillas que venían de Seattle con la mejor tradición –sí, quiero decir Big Star– del power-pop. No cierro la boca hasta que tocan ese puto temazo llamado Dream all day. Aprieto el puño desde lo más profundo de mi cazadora. Me he tirado varios años viendo a bandas de este rollo y escupiendo con un deje displicente: Sí, el power-pop es esto. Ya solo depende de lo buenas que sean las melodías. Aquí está todo: melodías de la hostia, armonías vocales, contundencia y épica cotidiana.

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Y entonces me imagino a un general cabrón que grita ¡RETIRADA! cuando su ejército está a punto de reventar a otro. La polla se me desinfla. Juro que estaba a punto de gritar y saltar y abrazar a todos los yeclanos. El rollo es que Stringfellow ha presentado a una tía que se parece a Iggy Pop y que ha venido a cantar una canción desde Vilanova i la Geltrú. Y a estas alturas de la noche podemos confirmar que la tía ha echado el viaje. Su aportación a las canciones es la misma que la de Royston Drenthe al mundo del regate. Lo peor es que, cuando bajo la ceja, sigue ahí. Clava los pies entre Stringfellow y Auer y sonríe, tímida. Les mira como flipando, como les miraría yo si me colara en el escenario con mi voz de mierda y deslizara palabras ininteligibles por debajo de canciones demasiado buenas para estar haciendo el tonto. Resulta hasta bochornoso.

Por fin se pira.

Tocan Burn & Shine, Please return it y Solar sister. Saltan y giran y sonríen, pero el fuego no acaba de prender. Es obvio que The Posies ya no es la banda de Frosting on the beater –Stringfellow dijo hace poco que ni siquiera lo pretenden-, pero están en forma. Suenan de la hostia, tienen canciones buenas a capazos y van sobrados de carisma, pero esta noche no han sido la banda que te mete la mano por la boca y te agarra el corazón y te lo deja marcado para siempre. Se piran y voy a mear y enfilo la puerta de salida con la esperanza de que en la calle todo esté colgando del cielo y esta rareza encuentre alguna lógica y salgo y todo está normal y creo que a veces no tiene sentido buscar la lógica. Seguramente no la haya.

Santini Rose
Santini Rose
Soy periodista. A veces me meso la barba y las personas a mi alrededor creen que estoy pensando en algo muy profundo. Cuando hay personas a mi alrededor, quiero decir. Por cierto, están guapas esas presentaciones en las que uno habla de sí mismo en tercera persona, ¿sabes cómo te digo? rollo: Santini nació en la murciana aldea de Fuente Librilla allá por 1992. Hijo de maestros, demostró desde muy pequeño...ese rollo. Qué risas. Otra cosa: si sabes algo de Pedro, el pescador mellado de La Manga al que no dejan entrar en ningún bar, ponte en contacto conmigo. Le echo de menos.

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