Rocío Monasterio (VOX) en el club taurino: ¡PERO SI ERA NEGRO, TONTO!

Estas cosas siempre pasan así. Un mensaje perdido en un grupo de whatsapp. Un cartel. Encuentro con jóvenes. Cañas por España. Esto, escoltado por dos banderas de España. Por si alguien duda de a qué España se refieren con España. Rocío Monasterio. Vicesecretaria de Acción Social de Vox. Club Taurino. A la derecha, Rocío Monasterio. Risas. No somos demasiado listos, así que nos reímos del apellido. Se produce este diálogo:

-Acho, acho, vamos jajajaajajajajaja porfa

-Vamos o no? –Ese soy yo.

-Pero varios, q a ti y a mí nos cogen los nazis no s despertamos en 2020

Pasan unos minutos. El resto calla. Mi Supuesto Colega vuelve a la carga:

-Tengo equipo, ha triunfado la propuesta…yo voy e intento grabar, tío, menudas risas, de estas nos llaman de la Vice

-A lo mejor, sabes –este vuelvo a ser yo.

-A ofrecernos 3€ por reportajes de 2.500 palabras.

-Jajajajajaja –Mi Supuesto Colega es gracioso.

-“Comer tres veces al día? ¿Y tú te llamas periodista?

24 horas más tarde, vuelvo a escribir en el grupo. Pregunto si sigue en pie el plan. Mi Supuesto Colega dice pffff y tío, con este tiempo… y tengo lío y si es que no va a ser tan gracioso y nada, rey, al final me rajo.  Pero no pasa nada, porque esta me la sabía yo. Mi Supuesto Colega lleva haciendo esta desde primero de universidad. Y periodismo aprendí poco, pero de reaccionar ante estas situaciones sé un rato. Lo tengo todo planeado. Voy a aparecer allí. Voy a dar el cante. Lo sé. ¿Que me preguntan? Bueno, mi nombre es Gonzalo Ortuño y soy natural de Cehegín, un pueblo situado al noroeste de Murcia que muchos de los presentes conoceréis. Con esta frase ya los tengo, pero espera: estoy estudiando un máster de política en la Universidad Autónoma de Barcelona, y mi trabajo de Fin de Máster va de los nuevos partidos políticos. Y nada, estoy aquí en Murcia de vacaciones y me he enterado de este evento y he dicho ¿Qué demonios, Gon? Tu bigote se despeina siempre hacia la izquierda: necesita ver a la gente de Vox, que  no sale en ningún lado. Venga, más puntos pa mi capaza. Ellos dicen: Pero Gonzalo, estamos a 29 de noviembre, ¿cómo es que ya tienes vacaciones de Navidad? Los catalanes son así: hacen los exámenes pronto, tengo que entregar un par de trabajos en diez días, pero poca cosa. Les ha gustado lo de los catalanes. Alguien dice ¿Y qué tal el tema de…? ¡No me lo mientes, no me lo mientes! Vítores, risas, ¡Gonzalo, Gonzalo, Gonzalo!  Una dentadura postiza volando, una vieja me enseña las tetas, otro se acuerda de la Armada Invencible…ya lo veo, ya lo veo.

Llego a la puerta del Club Taurino. En la puerta hay un tío alto vestido de negro. Lleva zapatos de punta. En el empeine exterior brilla una placa dorada. El tío apoya el codo derecho en el quicio. Le saludo y levanta la barbilla y  sus ojos dicen ¿Adónde te crees que vas, mequetrefe? y yo pienso que nunca había visto unos ojos que pronunciaran la palabra mequetrefe y que tiene gracia que haya sido justo aquí. Se gira y entra. Le imito. Venga, señor con ojos leídos, si me vas a matar, que sea rápido. El Club Taurino es tal y como imaginas que es. Un bar a la entrada, camareros con gomina hasta en las uñas, tapas de todo-lo-que-quieras-y-más, una tele en una esquina, paredes con cenefas de azulejos en los que, no sé por qué, el cuerpo me pide que haya sangre seca, y una mesa de viejos jugando al dominó.  En el centro hay un pasillo que lleva al salón de actos. Entro frotándome las manos. Lo miro todo con la boca abierta. Quiero que me vean así. Miradlo, pobretico, hay que esquilarlo y cebarlo como a los patos, pero está viendo la luz.

Nos sentamos alrededor de dos mesas que llegan hasta el fondo de la sala. Allí hay otra mesa, a lo ancho, y tres micros. Delante de ellos, un tío rubicundo con jersey verde –de un verde brillante que yo no he visto en mi vida- y náuticos y papada está presentando a Rocío Monasterio. Rocío Monasterio se define como madre. Bien, Rocío Monasterio, bien jugado. Empresaria, es vicesecretaria de acción social de Vox. Además, es la única que le puso unas esposas a Puigdemont. Aquí explotan en vítores. Yo también, la verdad, creo que tengo que borrar sospechas. Se las merecía, ¿no? dice Rocío Monasterio. Me cautivas, Rocío Monasterio. ¡Sí, se las merecía! dice un tío a mi lado. Uno al que llamaré Seagram. Es un tío separado en tres cuerpos. Se llama Seagram porque ha venido un camarero y Seagram ha pedido tres tés y luego ha dicho Chhhhs, maestro, espera, ¿queréis Seagram? Ponte tres Seagram con tónica mejor. ¡Generosos, maestro! Yo miro los detalles de la carta, porque sé que no me puedo centrar en el contenido. Un día me dio una embolia leyendo la del Salzillo. El caso es que me doy cuenta de que los aperitivos se llaman Tercio de varas, las tapas, Paseíllo, los platos principales, Faena de Muleta y los postres, Vuelta al ruedo. Ahogo un estornudo. Rocío Monasterio nos está dando las gracias.

En el bar, los del dominó están dando espectáculo. Se oye esto:

-¡Aquí mando yo!

-¡Tú no mandas!

-¡Llevo el seis doble, gilipollas!

Me fijo en la calva tostada que tengo delante y pienso en lo de Encuentro de Jóvenes. Creo que mis 25 bajan la media de edad de la sala a unos muy lozanos 78 años. Rocío Monasterio dice que los problemas son culpa de los políticos y que, por eso, Vox no es un partido político. Es un proyecto para España. Dice que se juntan y ven los problemas de España y se ponen a solucionarlos. Lo tiene claro. Una mujer con una permanente conminatoria se levanta. Resopla. Cierra la puerta. Yo intento hacer contacto visual con ella para levantar las cejas, aliviado. Joder, necesito aliados. El señor con ojos leídos está justo detrás de mí. Hace fotos. Creo haber sentido un tirón en la cabeza. Ya está, tiene mi ADN. Seagram se deja el cuello para desarrollar unos eufemismos físicos -que no se cree ni Dios- y leer lo que estoy apuntando. De vez en cuando resoplo y levanto el hombro izquierdo. Entonces, él se agacha, se mete el pulgar en la boca y se lo restriega por la puntera de su náutico marrón.

Gonzalo Ortuño tuvo tiempo para fotografiarse con el busto de Jesús de Ubrique, ídolo personal.

 

Ahora, Rocío Monasterio dice que lo que no puede ser es que, ahora, los niños sean hombres un día y mujeres al día siguiente. La calva tostada asiente como un perro de plástico en un salpicadero.  ¡NO CON NUESTROS HIJOS!, grita Rocío Monasterio, que al segundo vuelve a sonreír. Rocío Monasterio se te queda mirando fijamente y tienes que asentir para que pase al pobre desgraciado que hay a tu lado. Dice que el PP no quería a Junqueras en la cárcel, que eso ha sido obra de Vox…levanta las cejas…asentimos, con sentido de la responsabilidad. Sigue. Si no asentimos, la pobre mujer se queda con las cejas en lo alto hasta que su partido tenga un diputado.

Suena Barry White. You´re my first, my last, my everything. Es el móvil de Calva Tostada. ¡Pero si era negro, tonto!, pienso, Calva Tostada, ¿es que eres tonto o qué? Calva Tostada se muere de vergüenza. Normal. Pide perdón. Rocío Monasterio es tan piadosa que le dice que no se preocupe. Los del dominó siguen jugando con la Historia:

-¡La última vez que juego contigo, Nicolás!

-¡Cállate ya y tira, y, si no te gusta, vete con los vascos a poner bombas!

Gonzalo Ortuño está dispuesto a defender España

Gonzalo Ortuño está dispuesto a defender España

 

De las paredes cuelgan cabezas de toros y cuadros de toreros. Encima de Seagram hay un toro con cara de mala hostia. Me quedo empanado mirando sus cuernos y entonces pien¡PORQUE YO NO QUIERO IR POR LA CALLE CON VELO! Hostias, Rocío Monasterio. No se puede uno despistar un momento. Yo no quiero ir por la calle con velo y, si no hacemos nada, eso está a la vuelta de la esquina. Calva Tostada vuelve a ser un perro de plástico y dice ¡O los etarras! ¿Qué coño dices, Calva Tostada? ¡O los etarras, que dicen que los hemos derrotado y es mentira! Rocío Monasterio asiente. Sabe que ha encontrado su nicho. Calva Tostada ha abierto la caja de las galletas: A mí es que me dicen conspiranoico, pero yo digo todo esto que usted está diciendo aquí y sé que tengo razón, pero na, conspiranoico pa’rriba y conspiranoico pa’bajo. Está jodido. Rocío Monasterio le dice que, en Vox, las cosas son así. Dice: Para bien o para mal, en Vox decimos las cosas claras y somos conscientes de que nos ha tocado luchar por cambiar España. Dice Somos privilegiados. Dice Somos incómodos. Dice Si os afiliáis a Vox os aseguro adrenalina, un día nos insultan, otro nos peganEntonces vuelvo a mirar los cuernos del toro.

Acaba de llegar un tío de unos 30 que está empezando a tener 80. Coge el micro y dice que tiene una novia polaca y que hace poco vino a España y vio la tele y le dijo: Cariño, no sé cómo podéis soportar tener una televisión tan escorada a la izquierda. Yo pienso que igual la muchacha tenía un nivel de castellano Dos Cervezas Por Favor y que, en fin, los términos Falange y Renta Básica Universal suenan muy parecidos. Rocío Monasterio dice que no puede ser, que no puede ser. Baja la cabeza y juguetea con sus botines negros de ante. Vuelve a levantar la vista y se encoge de hombros. No puede ser. Lo del dominó se estudiará:

-¿Te vas a callar o no?

-¿Quieres echar el pito doble, Nicolás? ¡De verdad, qué desagradable es jugar contigo!

Vuelvo a mirar al toro. Imagino que se cae encima de Seagram. Al chocar, se parte en dos y cae al suelo. Los cuernos, nadie sabe cómo, se adhieren a la de Seagram. Imagino que Seagram sigue bebiéndose el gin tonic y que se lev¡Y OS DIGO UNA COSA: TENEMOS QUE DEFENDER LOS VALORES JUDEOCRISTIANOS! No me das un respiro, Rocío Monasterio. Calva Tostada vuelve a pedir el micro, pero el rubicundo del jersey verde inverosímil le dice que no, que hay que cortar, que Santiago Abascal está en La Merced, que nos vemos allí. Cuando estamos enfilando el pasillo, el rubicundo del jersey verde inverosímil dice que si queremos hojas de afiliación. Hombre. Dame un palé, muchacho. Me acerco y le cojo una. El rubicundo del jersey verde inverosímil me pregunta a qué me dedico. Uy. Permíteme que me presente. Mi nombre es Gonzalo Ortuño y soy natural de Cehegín, un pueblo situado al noroeste de Murcia. 

Aham, dice. Qué verde, la hostia.

Don Gonzalo Ortuño, futuro presidente de España.

Don Gonzalo Ortuño, futuro presidente de España.

 

Santini Rose
Santini Rose

Soy periodista. A veces me meso la barba y las personas a mi alrededor creen que estoy pensando en algo muy profundo. Cuando hay personas a mi alrededor, quiero decir. Por cierto, están guapas esas presentaciones en las que uno habla de sí mismo en tercera persona, ¿sabes cómo te digo? rollo: Santini nació en la murciana aldea de Fuente Librilla allá por 1992. Hijo de maestros, demostró desde muy pequeño…ese rollo. Qué risas. Otra cosa: si sabes algo de Pedro, el pescador mellado de La Manga al que no dejan entrar en ningún bar, ponte en contacto conmigo. Le echo de menos.

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