PRIETTO VIAJA AL COSMOS CON MARIANO Y LA OFICINA DE CORREOS DE LA AVENIDA MISTRAL: UNA HISTORIA DE DESENCANTO

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Acabo de ganarle una pelea a mi edredón. El cabrón se ha resistido. Supongo que la perspectiva de pasar unos días metido en una caja jode a cualquiera. El caso es que le he ganado. CABEZA-CUERPO-CABEZA-CUERPO. Me he acordado de Dicky Eklund. Le he metido un gancho de derechas, casi fascista. Y ha caído. KO. He escrito la dirección de la casa de mis viejos y he sellado la caja con fixo. Ahora estoy sentado sobre mi cama, resollando. Me acabo de dar cuenta de que igual el edredón era lo último que tendría que empaquetar.  Me quedan tres días en Barcelona. Tres días en los que me voy a morir de frío. Pero, qué pijo, ya cogeré alguna manta del salón. Así hago yo las cosas. Así me va. Bueno, pues resulta que suena Prietto viaja al cosmos con Mariano.

Maxi Prietto está cantando que tiene una tara que esconder. Descubrí la música de este tío hace un año y medio. Av. Corrientes me voló los sesos. La canción tiene 107.000 visitas en Youtube. Calculo que unas 75.000 son mías. La escuchaba en bucle. Días enteros acordándome de cuando vine en tren a la GRAN ciudad y canturreaba cosas rollo: PREPÁRATE CIUDAD NUE-E-E-E-VA…TE VOY A PARTIR EN DO-O-O-O-OS. Y que después llegaron los sábados y mi plan era echarme unas risas con Paco y Eduardo en La Sexta Noche. Y que salía a la calle y que de pronto me abordaba una necesidad un poco chunga de volver a casa. Y que yo no sabía que en las ciudades grandes las personas no comen con sus compañeros de piso. Y que intentaba ser simpático. Y que era absurdo, porque uno es uno, y ya.

Sigo sentado sobre mi cama. He recuperado el aliento. Prietto viaja al cosmos con Mariano. Joder, creo que nunca el nombre de una banda ha sido tan honesto. Justo delante tengo una camiseta lila de manga corta. En la parte delantera pone Deportes Universidad de Murcia. En la parte trasera hay un 14 pintado con permanente negro. Encima pone Lazarsfeld. Las letras son cada vez más difusas. Estuvo guapo aquello de apuntarnos al Trofeo Rector de voleibol y que mi colega Checo fuera capitán y que nos convocara una hora antes para beber como hijos de puta y ponernos nombres de sociólogos en las camisetas y jugar borrachos. Contra todo pronóstico, duramos dos sets. Estuvo guapo. Prietto viaja al cosmos con Mariano es un dúo bonaerense formado por Maxi Prietto y Mariano Castro. Prietto toca la guitarra y canta y Mariano toca la batería. Prietto viaja al cosmos y Mariano le acompaña. Tal cual. Debutaron en 2006 con una fumada guapísima titulada Experiencias del salón cósmico. Desde entonces han editado tres discos y un single. Ahora está sonando Le Prièt VAHA​-​CHOSMOS E​-​BA CON MAOURIAN​!​!​!, el doble que editaron en 2011, y yo voy a seguir metiendo ropa en cajas. Después escribiré la dirección de la casa de mis viejos y sellaré las cajas con fixo. El plan está claro, y eso me causa intranquilidad: cuando todo parece estar bajo control es cuando todo se va a tomar por culo.

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Le Prièt VAHA​-​CHOSMOS E​-​BA CON MAOURIAN​!​!​! no es un disco redondo. No voy a hablar de producciones científicas ni de arreglos majestuosos ni de muros de sonido. No voy a hablar de gilipolleces. Prietto viaja al cosmos con Mariano es una de las bandas más acojonantes de las últimas décadas porque recupera la experimentación y el riesgo. Estos tíos entienden que no es necesario grabar flatulencias y mezclarlas con loops de Rajmáninov para sonar a nuevo. Saben que puedes fumarte –en este caso todo va de fumar– 50 años de música popular y mezclarla y mezclarla y mezclarla y que el eje de todo siga siendo tu discurso. Luego, si tu discurso tiene un mínimo de fuerza, pues ya lo petas. Y el de estos dos lechuguinos está mazadísimo.

He llenado de ropa las tres cajas que me quedaban. He escrito la dirección de la casa de mis viejos y las he sellado con fixo. Solo tengo que llevarlas a MRW. Dos calles. Marta me ha dicho que echemos unas frescas y yo le he dicho que me dé dos o tres horas porque estoy seguro de que me va a pasar algo. Abrazo una caja con cada uno de mis brazos de escobilla de váter y me choco dos o tres veces con la puerta y consigo salir y llamo al ascensor. Elipsis. Tal. Llego a MRW y me atiende una señora que tiene cara de comer zurullos a la plancha. Le imploro que me guarde las dos cajas durante 15 minutos, el tiempo que tardaré en volver con las otras dos cajas. Abre la boca y huele a mierda. La tía rebaña el plato. Vuelvo a mi piso. Me tiemblan los brazos. Los discos de esta banda hablan de lo que se encuentran estos dos pringados de camino al cosmos. Le Prièt VAHA​-​CHOSMOS E​-​BA CON MAOURIAN​!​!​! va de amor y desamor y euforia y melancolía y mala hostia y humor. Maxi Prietto canta como un superhéroe de serie B que no sabe si le mola más Cream o Yo La Tengo y escribe como el Charly García más verborreico y toca la guitarra como un tataranieto de Hendrix que se avergüenza casi todo el tiempo de ser tataranieto de Hendrix. Si a eso le sumas que Mariano Castro ha inventado una forma de tocar la batería que yo voy a llamar kraut sudaca y que tú puedes llamar como quieras, no sufras, pues ya me dirás si te salen las cuentas. Una puta locura.

Los brazos me siguen temblando. Si hoy fuera 18 de enero de 1976 y yo tuviera este temblor de brazos, igual el guitarrista de los Ramones se hubiera llamado Santini Ramone. Igual no. Yo qué sé. Vuelvo a abrazar una caja con cada uno de mis brazos de escobilla de váter y salgo de la habitación y Yannis, mi compañero griego, me pregunta si necesito ayuda y le digo que no y me pregunta si es que me voy o algo y le digo que me han contratado en el diario El País –maldita sea, no voy a volver a ver a este heleno ensandaliado en lo que me queda de vida–  y que me tengo que ir a currar a Madrid y noto cómo le brota una sonrisa y yo sé que no se ríe porque no me vea capaz de currar en El País y que igual se ríe porque alguna vez me habrá oído cagarme en los muertos de Cebrián. Elipsis. Tal. Llego a MRW y la comemierdas me dice que sí que he tardado. Resopla. Yo iba a hacer aspavientos, pero tengo miedo de que se me caigan los brazos. La comemierdas me pesa las cajas y dice que me va a salir muy caro y ME OBLIGA a enviar dos con MRW y las otras dos con Correos. Balbuceo y no consigo decir nada coherente y ella ya me ha sacado la factura y creo que me ha metido la mano en el bolsillo y ha cogido el dinero y ha pagado. 30 segundos más tarde me encuentro en la calle con dos cajas llenas de ropa y con el orgullo ultrajado.

Busco la oficina de Correos y llego y saco el número. Suena El monstruo. Esta canción es el recopetín. Prietto comienza melancólico y de pronto le da por escupir con rabia. Canta: Quise jugar al infinito y me choqué/ Quise jugar al monstruo y me asusté/ Pero hay que ser grande un día/ Encontrarle gusto a la agonía /“Siento que me ahogo” yo le decía, y era la doctora la que me hundía. La guitarra aparece de vez en cuando. Se oyen ecos. Debajo, Castro mete cizaña. La cosa sube de tono y Prietto desfallece y Castro lo entiende y afloja. Flipante.

A mi derecha hay un viejo magrebí calvo que mira a la pantalla en la que aparecen los números de turno y después me mira a mí y sonríe. Se levanta y viene hacia mí y yo pienso que no sé cómo me las apaño, pero mis brazos no podrán responder ni siquiera el día que viene a por mí alguien a quien puedo tumbar. Me dice que se llama Abdel y que no ve un pijo y que si le puedo decir por qué número va. Le digo que va por el 226 y él se caga en dios porque lleva el 224 y dice que se le ha vuelto a pasar el número y yo pienso en que seguramente ese tío lleva aquí 60 años y que se enamoró y se desenamoró aquí, esperando a que le dieran sus putos recibos atrasados. Le digo que se venga conmigo y que así le atienden cuando terminen conmigo. Abdel dice que no. Mientras lo dice levanta la mano, como marcando distancia. Como diciéndome: “No me vengas con tus picardías, joven Lázaro”.

Entonces suena Los viejos y Prietto canta: Los viejos están jugando al dominó/ Las palomas están comiendo a su alrededor/ Y el tiempo pasa muy lento. Me doy cuenta de que estos dos lechuguinos geniales cogieron el testigo de Honestidad brutal con este potingue de psicodelia, blues, noise y garaje. Le Prièt VAHA​-​CHOSMOS E​-​BA CON MAOURIAN​!​!​! rezuma el mismo estado de gracia, la misma creatividad torrencial. Lo más emocionante es escuchar cómo estos tíos renuncian a escribir diez Av. Corrientes y van más allá; cómo Prietto canta melodías en un idioma inventado solo porque esas melodías merecían aparecer en un disco y no se le ocurrieron letras acordes y así ya está bien.

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Abdel saca otro número. Me pide que vigile la pantalla.  Por lo visto, somos un equipo. Yo me acuerdo de esa escena de El Gran Lebowski en la que un tío se sienta al lado de El Nota y yo creo que ese tío representa a Dios y me pregunto si Abdel no será Dios también. Mi número aparece en la pantalla. Cojo mis cajas y las llevo al mostrador y Abdel me sigue. Le atienden cuando terminan conmigo. Salgo a la calle. Me tiemblan los brazos. Me imagino a Abdel saliendo de la oficina de Correos después de 60 años. ¡¡¡¡POR FIIIIIIIIIN!!!!!, grita. Una voz en off le dice: ¿Por fin qué, Abdel? Él responde: ¡¡YO QUÉ SÉ, PERO POR FIIIIIIIIN!!

Santini Rose
Santini Rose
Soy periodista. A veces me meso la barba y las personas a mi alrededor creen que estoy pensando en algo muy profundo. Cuando hay personas a mi alrededor, quiero decir. Por cierto, están guapas esas presentaciones en las que uno habla de sí mismo en tercera persona, ¿sabes cómo te digo? rollo: Santini nació en la murciana aldea de Fuente Librilla allá por 1992. Hijo de maestros, demostró desde muy pequeño...ese rollo. Qué risas. Otra cosa: si sabes algo de Pedro, el pescador mellado de La Manga al que no dejan entrar en ningún bar, ponte en contacto conmigo. Le echo de menos.

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