Muerdo feat. Onda Vaga: «Latinismos para un regreso suave»

Estaba absorto pensando en el interés periodístico sobre hacer una crónica de Onda Vaga junto a Muerdo en la Sala REM cuando Diego me dice: «Míralo ahí, el tío. Empezó tocando gratis en Ítaca y ahora está en un escenario como el de la REM petándolo». Estas cosas que dice Diego a veces la gente no pilla si son de coña, de verdad, o profundamente insultantes. Para ser la última canción del concierto la que hemos pillado, no está mal, lo dejaría en coña. Lo que no quiero imaginar es cómo termina un oído tras un concierto entero de garganta, pues no creo que Pascual haya descubierto aún dónde está su diafragma. Eso sí, a letras y buen rollo no le gana nadie, y menos aún a colaboraciones (consulte el lector su canal de YouTube y verá Feat por doquier) muestra de que es un artista que está en forma y que es capaz de mimetizarse en gran variedad de proyectos.

El verano nos ha dejado resaca a todos, y más a los que aún no lo hemos acabado, por ilusión, irresponsabilidad o pérdida. Onda Vaga al completo tiene cara de llevar de fiesta desde el lunes pasado. La putada es que les toca tocar. Me imagino la conversación al llegar al hotel:

-¿Pones tú el despertador para mañana?
-Pero si son las 3 de la tarde.
-Tú ponlo.
-Pero, ¿para qué?
-No sé, el manager dijo que teníamos que ir a un sitio.
-¿Tenemos manager?

Yo qué sé. No sería tan raro y es divertido imaginar que son un desastre inspirado solo por su apariencia física. Pero sabe el mundo entero que un argentino no es lo que aparenta sino lo que dice. Y los argentinos dicen muchas cosas. Estos en concreto se han sacado de la manga una suerte de mejunje tradicional con aire moderno. Ritmo folclórico, no solo de su región, también exploran Colombia, Cuba, Brasil, mientras mastican algunos granos de café que se traen de Europa. En hora y media de concierto recorres América Latina de una punta a otra subido en un cuatro escuchando versiones de bandas del viejo continente, algunas de sus primos hermanos norteños y como no de su propia tierra. Todas ellas hechas con buen gusto pero con la cantidad de ingredientes medida. Gustan, pues la receta que usan se la enseñó una abuela con más especias de lo común. ¿La única pega? Los coros en estudio son una pasada y en directo se desmerecen. ¿Pudo ser la REM? La REM siempre tiene algo que ver, pero ché, ni tan mal esta vez.

Al final se Muerdo se hizo un feat con ellos el cual ha grabado en su último disco. Creo que se le olvidó parte de la letra porque se tiró un rato repitiendo lo mismo. Aun con esas Devendra Banhart no se habría arrancado todos los pelos de la cabeza. Así da gusto volver a Murcia.

Fotografía de Diego Montana

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