Eh, oh. Las mismas reglas de siempre: mis filias, mis fobias, etc. Como es difícil –y quizá indeseable– separar la música del contexto en que se escucha, hay varias razones que explican por qué estos discos son los que son. Quiero decir que un repaso de los mejores discos del año de cualquiera es un balance del año de cualquiera. Por aquí, lo de siempre: otro año en la cómoda hamaca de la precariedad laboral, perdido, sin saber adónde pijo irte (o no irte) ni qué hacer dentro de, ponle, dos meses. Rabia, frustración: ese percal. Pero esto no es un libro de Houellebecq, así que también ha habido momentos buenos. Ahí sonó todo lo que recuerda, aunque sea mínimamente, al Dunedin Sound, mi gran fijación de 2018. Y nada, eso: 21 discos como 21 soles. Marcha total, que diría mi compadre Doctor Llueve.

IDLES – JOY AS AN ACT OF RESISTANCE (PARTISAN)

El segundo largo de los zanguangos de Bristol difícilmente será catalogado como música urbana, pero suena más a asfalto y bares y colas del paro que muchos de los que se pelean por La Autenticidad –esa anacronía– mientras se suenan los mocos con billetes. Esto es punk de toda la vida: rabia, violencia, melodía, himnos para cantar de vuelta a casa. Y, joder, esa forma que tienen los ingleses de cantar con desprecio. Esto viene a ser una versión menos industrial –y más optimista, no deja de ser un canto a la resistencia– de Sleaford Mods. Poca broma.

Mira a ver: Television


FRANKIE COSMOS – VESSEL (SUB POP)

Seguramente nadie represente tan bien como Greta Kline la herencia de K Records: canciones sencillas con un punto naíf, minimalismo, agudeza lírica, costumbrismo postadolescente, apuesta –aunque cada vez menos– por la baja fidelidad, armonías vocales, querencia por el dreampop. En su tercer disco como Frankie Cosmos, Kline se coloca junto a Will Toledo como gran cronista de lo que nos ocurre sin que tengamos que salir de casa.

Mira a ver: The end


CLOUD NOTHINGS – LAST BUILDING BURNING (CARPARK)

Es un alivio que Dylan Baldi y sus sangones se hayan dado cuenta de que, si bajan el pistón, son una banda más. Una banda sólida, pero una más. Lo suyo es el follón. Crear caos y ruido y velocidad. Eso, unido a la enorme capacidad melódica y notable pluma de Baldi hace de Cloud Nothings una banda especial. El quinto disco de la banda de Cleveland es un estimulante reencuentro con lo que siempre han sido: una banda de hardcore/emo que quiere ser una banda de powerpop. Y yo me pregunto: ¿Qué más quieres, Baldomero?

Mira a ver: On an edge


MARK RENNER – FEW TRACES (RVG INTL.)

Este recopilatorio vale el doble de su peso en oro. Es una joya, en serio. Recoge 21 canciones de Mark Renner compuestas entre 1982 y 1990. Algunas aparecen en sus dos discos –All walks of life (1986) y Painter’s joy (Dimension, 1988–, otras son inéditas. Este friki de Ultravox, The Associates o Be-Bop Deluxe tiene en la cabeza a los primeros genios de la electrónica –la presencia de Brian Eno pesa toneladas– y se acerca mucho a lo que estaban haciendo en esa época bandas del calibre de The Chills. Ambient, postpunk, jangle pop…te lo digo yo: una joya.

Mira a ver: The wild house


TIPEX – TIPEX (FLEXIDISCOS)

Después del fallecimiento de Pete Shelley, un colega dijo que el punk había muerto en él hace ya muchos años. Se refería a cuando, supuestamente, Buzzcocks se pusieron divos y no quisieron tocar en la sala REM de Murcia. ¿Y adónde se fue ese punk?, me pregunté. Al poco me di cuenta de que una parte está en el primer disco de Tipex. La velocidad, los ganchos melódicos y el quetedenporculo de los valencianos siguen claramente la senda de los maestros de Bolton. También hay cosas de Damned, Wipers –quizá la gran influencia internacional de las últimas bandas de punk estatal– Undertones o Bratmobile. No es ninguna tontería.

Mira a ver: Enemigos


STEPHEN MALKMUS & THE JICKS – SPARKLE HARD (DOMINO)

Mientras Alex Turner sigue pensando que madurar consiste en imitar a Scott Walker, la quinta de la escuela Matador (y alrededores) se dedica a afrontar el medio siglo publicando discos monumentales. Yo la Tengo, Superchunk, Thurston Moore, Cat Power… ninguno falla. Tras disolver Pavement, Stephen Malkmus bajó el pistón –un colega llama a los Jicks, directamente, Pavement para señores– y desarrolló cierto preciosismo. Lo bueno es que su inteligencia, su carisma con la guitarra y su genio melódico han seguido intactos. Este Sparkle Hard es, seguramente, su álbum más redondo desde Pavement. Y eso es mucho decir.

Mira a ver: Solid Silk


VINTAGE CROP – NEW AGE (ANTI FADE)

En su segundo álbum, la banda de Melbourne vuelve a beber a morro de Wire, Gang of four, Scrotum Poles y todas las bandas que interpretaron el postpunk como punk oscuro con ritmos sincopados y guitarras como serruchos. Ahora que las costuras de las bandas más turreras del revival postpunk (Interpol, Editors) ya son demasiado evidentes, quien ha apostado por el camino espídico sigue teniendo recorrido. Vintage Crop suenan enfadados, inteligentes y paranoicos. Como si la gente de Eddy Current Supression Ring y la de Uranium Club se sentaran a hablar del estado de las cosas.

Mira a ver: Gerald, Pt. 2


POLI Y PRIETTO – BOLEROS Y CANCIONES (ALTO VALLE)

Maxi Prietto (Prietto viaja al cosmos con Mariano, Los Espíritus) y Poli Napolitano (Sr. Tomate) han reunido en Boleros y canciones ocho clásicos y dos composiciones de Poli (Témpanos lejanos y Cigarrillos). Con los arreglos de Charly Pacini (Orquesta Típica Fernández Fierro) y la participación de gente como Andrés Calamaro o Gustavo Santaolalla, han firmado una oda al folklore argentino y, sobre todo, a una forma de entender la música. Pausada, cosida día a día y cantada de abuelos a nietos. La interpretación gana por sugestiva y contenida, por el elegante. Después de todo, poca gente sabe más de cantar-sin-ser-Frank-Sinatra que Poli y Prietto. Mu rico.

Mira a ver: Historia de un amor


DAUGHTERS – YOU WON´T GET WHAT YOU WANT (IPECAC)

Tras un silencio de ocho años, Daughters han vuelto con su adiós definitivo al grindcore. You won´t get what you want, cuarta referencia de la banda de Providence, es un álbum denso que  incide en su sonido abrasivo, contundente y violento. Aunque la tensión y la violencia son las mismas, el ritmo es diferente: You won´t get dura lo mismo que sus dos álbumes anteriores juntos. Aunque el noise se convierte en el eje vertebrador de todo, se trata de un disco más sutil de lo que pudiera parecer. Math, industrial, art rock, pasajes casi progresivos…como si a Mark E. Smith le hubiera salido el hijo renegón. Más renegón, quiero decir.

Mira a ver: Long road no turns


OUGHT – ROOM INSIDE THE WORLD (MERGE)

Pocos tipos gastan en nuestro tiempo el estilazo de Tim Darcy. Aunque se metió a la banda de Montreal en el cajón del revival postpunk, siempre se intuyó que lo suyo era mucho más. En su tercer disco –ya en un sello del calibre de Merge records–, Ought bajan el pistón, amplían los colores de la paleta y Darcy se asienta definitivamente como un crooner que mezcla a Tom Verlaine y David Byrne según convenga, que nadie piense, de nuevo en lo de Alex Turner y Scott Walker. Darcy también repite en lo que mejor se le da: retratar con humor las desventuras del alienado, perdido, atosigado, hombre del siglo XXI. Mucha magra, amigos.

Mira a ver: Desire


PARQUET COURTS – WIDE AWAKE! (ROUGH TRADE)

Herederos de los sonidos más gloriosos del CBGB, Parquet Courts siempre han  aderezado su postpunk melódico con sonidos supuestamente antagónicos. Aquí, con Dangerous Muse tras el cristal, la idea era colocar esas rarezas en el centro de la ecuación. Y se nota: hay funk (Wide awake), dance ralentizado –o algo así– (Back to earth) o pop-a-la-flequillo (Death will bring change). No es tan rompedor como pudiera imaginarse, pero Parquet Courts han entregado  un capítulo más de una discografía que no baja del notable alto. Pocos como ellos.

Mira a ver: Total football

Santini Rose
Santini Rose
Soy periodista. A veces me meso la barba y las personas a mi alrededor creen que estoy pensando en algo muy profundo. Cuando hay personas a mi alrededor, quiero decir. Por cierto, están guapas esas presentaciones en las que uno habla de sí mismo en tercera persona, ¿sabes cómo te digo? rollo: Santini nació en la murciana aldea de Fuente Librilla allá por 1992. Hijo de maestros, demostró desde muy pequeño...ese rollo. Qué risas. Otra cosa: si sabes algo de Pedro, el pescador mellado de La Manga al que no dejan entrar en ningún bar, ponte en contacto conmigo. Le echo de menos.

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