José Pazos (Futuro Terror): «Yo estoy hasta los cojones de luchar, pero no queda otra»

Néstor Sevillano, José Pazos y Héctor Bardisa después de arrasar con habas y cerveza.

El Montana y yo perseguimos a los tres tíos de Futuro Terror hasta las tripas del restaurante Las Morcillas. Cuando se giran, dispuestos a pegarnos dos hostias, les contamos que tenemos una entrevista con ellos. ¡Ah, una entrevista!, dice uno mientras se sienta. Los otros dos, la novia de uno de ellos y el tío de Movidas Ardilla le imitan. La mesa está llena de habas. Los tres tíos empiezan a devorarlas con suficiencia, como si respiraran. El Montana y yo nos sentamos enfrente. Decimos que ya hemos cenado, pero es mentira. Enciendo la grabadora y hablo durante un rato con una de las bandas más especiales -rápida, melódica, inteligente, emocional- que hay en este país. En mayo publicaron Su nombre real es otro (Bcore), su segundo largo. Hablamos de dedicarse a esto, de luchar, de escenas, de medios de producción y de otro puñado de cosas. Como era previsible, El Montana y yo acabamos pinchándoles birra y cena.

¿En qué momento supisteis que esto era lo vuestro?

José Pazos (cantante y guitarrista): Yo creo que con Parálisis Permanente. Cuando hicieron El día de la bestia, que es una cosa de mi infancia, me encontré ahí con Un día en Texas y flipé.

Néstor Sevillano (bajista): A mí esa no me molaba. Lo digo porque tenía también la banda sonora, y tiraba más por Ktulu.

JP: Es que Ktulu es la polla.

Héctor Bardisa (batería): Yo lo tengo muy claro, tío. Iba mucho a casa de un colega a escuchar los vinilos de su hermano. Tenía un equipo antiguo guapísimo, y escuchábamos lo típico: King Crimson, Genesis…todo muy progresivo. Él se pillaba de vez en cuando discos, y una vez trajo el Nevermind de Nirvana. Puso la cara b, que empieza con Lithium. Yo no había escuchado a Nirvana. Recuerdo oír el palm mute de la guitarra y, tío, cuando entró el bombo se me abrió el ojete. Y ya cuando entra ese estribillo sentí una explosión en el pecho. Me di cuenta de lo que me mola esto.

JP: “Se me abrió el ojete” es un buen titular.

HB: De toda la vida he escuchado mucha música en casa, con mis padres y tal, pero fue ahí. Luego vi un vídeo de los Who en el Rock and roll circus, la fiesta que organizaron los Rolling Stones. Ahí hay una actuación de los Who que para mí es lo más grande que tienen. Se empezaban a dejar el pelo largo ya, y fue superbestia, tío. Yo dije: Quiero tocar la batería…la batería y todo. 

Decís que en este segundo disco (Su nombre real es otro, Bcore, 2016) tampoco está el sonido que perseguís. ¿Qué sonido es ese?

NS: El aspecto del sonido es complicado. No es que sea malo el sonido, pero es que igual es un poco clasicón y convencional, y a mí me gustaría conseguir algo más personal. Pero eso no es fácil de conseguir. Eso no quiere decir que los discos que hemos grabado sean una mierda, que yo creo que suenan guay. Joder, es una pregunta conflictiva.

¿Qué tiene el estudio de Marco Velasco?

JP: Todos hemos tenido un montón de grupos y hemos grabado en un montón de sitios, y el rollo con Marco es que te sientes como en casa. Estás muy a gusto con él, porque es casi uno más del grupo.

NS: Es que es eso, no te lo planteas solo como un estudio, vas allí y estás bien.

HB: Te lo planteas como ir allí a pegarte el fin de semana o cuatro días en los que vas a compartir algo con él.

JP: Que sea relajado a la hora de grabar y que no te suponga un estrés hace que los temas salgan mejor. Para mí, eso es algo a tener muy en cuenta. He estado con otra peña que se supone que es superprofesional grabando y tal, pero no tienes ningún feeling con ellos, y cuando estás tocando es como si hubiera un intruso ahí.

Los de Garaje Florida hablan de grabar en zapatillas de andar por casa. 

JP: Sí, es ese rollo.

HB: Qué buenos, Garaje Florida.

NS: Es eso, pero teniendo en cuenta que Marco tiene mucha experiencia. Que sí que es profesional, vamos.

Ahora mismo hay varias bandas más o menos similares a vosotros, pienso en La URSS, Biznaga, La moto de Fernan, ¿os sentís parte de algo?

NS: Como grupo, no. O sea, sí que conocemos a otros grupos y somos colegas, pero no somos parte de nada.

JP: Yo me sentía parte de algo en los primeros años de Discos Humeantes que ahora. Cuando tocaba en Los Plátanos y tal, me sentía parte de un grupo de bandas que formábamos parte de ese sello. Ya no veo tanto ese rollo de ir a tocar a la ciudad de una banda y que esa banda venga aquí. Sigue habiéndolo, pero no tanto. Yo no veo que haya una red o una escena. Aunque luego, los grupos que has dichos son supercolegas nuestros.

NS: Es eso, al final es como si hicieses colegas, pero yo no relaciono a Futuro Terror con un todo.

¿Cómo os sentís los músicos cuando aparecen en los medios etiquetas como la de escena? La mayoría de veces parece más un envoltorio ficticio para intentar vendérselo al resto del país que una cosa que venga de abajo.

JP: Yo tengo la sensación de que no hay escena en ningún lado. También hay que definir qué es una escena, si hablamos de escenas como…

La del hardcore en Washington, por ejemplo.

JP: Claro. Una cosa focalizada en un lugar y que tenga una identidad estética suficientemente amplia y con un empaque para que se pueda exportar a cualquier sitio y que la gente hable de eso como una identidad propia. Yo eso no lo veo. Y en España igual lo hubo en el punk vasco o en La Movida madrileña, pero ahora mismo no. Si hablas de algo que trasciende lo estético y lo local, sí que hay cierta filosofía común, pero va desde Juventud Juché hasta Cuchillo de Fuego, que son grupos que no tienen nada que ver.

¿Cómo funciona Futuro Terror? Supongo que tendréis otros curros y tendréis que compaginar.

NS: Ensayamos una vez por semana. A veces intentamos ensayar dos, pero suele costar más. Ahora nos planteamos grabar otro disco, pues el tema es dejar de tocar y grabar esas canciones.

¿Qué expectativas tenéis con la banda?

JP: Mi expectativa es hacer un disco mejor que el anterior. Nada más. No tengo, por ejemplo la expectativa de vivir de esto. La constante es esa: hacerlo siempre un poco mejor. Si se diera el caso de seguir tocando sin tener que poner dinero e incluso sacar pasta de esto, pues de puta madre. Actualmente, la realidad es que sacamos muy poco.

HB: Yo he llegado el último a la banda y no he grabado ninguno de los dos discos, era colega de ellos de antes y era muy fan de la banda. A mí me parece un grupo con mucha proyección, un grupo muy divertido y no encasillado en ninguna movida concreta. ¿Expectativas? Lo que venga. Estamos trabajando en un disco nuevo que va a estar de puta madre.

NS: El disco va a estar muy bien…

Habrá que oírlo.

HB: Va a estar muy bien…así que la expectativa va al día.

José Guerrero dice que aquí, o eres famoso, o ser músico no está bien visto. No tenemos una conciencia del músico como un trabajador.

HB: Yo creo que el secreto es decir: Voy a dedicarme a esto. José Guerrero dijo en su momento: voy a vivir de esto. Con 700, con 600 o lo que sea. Y se dedica totalmente a esto. Tiene varios proyectos: Rastrejo, Segunda Persona…

Cuello…

HB: Cuello y Betunizer.

NS: Y Jupiter Lion.

HB: Y Jupiter Lion. Quiero decir…

NS: Sí, que el tío lo tiene ahí.

HB: En el documental de Standstill se habla de en qué momento pegaron el pelotazo, y yo creo que no es pegar el pelotazo, es en el momento en que decides que vas a dedicarte a esto cuando empiezan a pasar cosas. Eso te hace investigar con cierta calma y no en los huecos de un trabajo que seguramente no te gusta nada. Si eliges, en cualquier faena, hacerla a tope, eso al final tiene sus frutos.

Una cosa que me flipa de vuestras canciones es cómo sois políticos de una forma implícita. Puede haber más rebeldía o actitud contestataria en una canción de amor que en una canción en la que te cagues en los muertos de Montoro.

JP: A mí me sale lo otro y creo que ese rollo explícito está muy relacionado con toda una tradición musical calimochera y demás que es algo que, estéticamente, no nos interesa. Pero yo lo he reflexionado, y cagarse en una canción en Montoro tampoco estaría mal. Ser explícito tampoco estaría mal. Tampoco creo que lo hagamos en el tercero, porque estamos tirando hacia canciones de amor de otro rollo.

Siempre está ahí la línea del panfleto. Pete Seeger decía que prefería una buena canción segregacionista que una mala canción anti segregacionista. ¿Dónde ponéis la barrera?

HB: Hostia, vaya pregunta. Es complicado eso.

JP: A mí me gusta peña que es muy reaccionaria.

HB: Es que el tema es ir a tope y que esté bien. Si es segregacionista pero está bien y tiene una dirección, es buena, y si la haces anti segregacionista y le das un rollo guapo…creo que las cosas bien hechas están bien hechas, y punto.

JP: A mí me gustan cosas de bandas que están llenas de putos nazis. No sé, yo creo que hay que hacer buenas canciones.

Raúl Frutos suele llevar una camiseta de Burzum, y él siempre dice: Bueno, es que el tío es nazi, pero yo no.

JP: Claro, a mí Burzum me molan un montón, y soy del Partido Comunista.

Reivindicáis el circuito de salas frente a los festivales. ¿Hay que pasar por ese aro sí o sí?

JP: Más que eso, yo creo que el problema es que se ha convertido en la meta.

NS: A mí no me molan, pero hay mucho dinero. Si tocas en un festival es por dinero, pero a mí no me mola para nada.

HB: También depende de qué festivales estemos hablando.

JP: Claro, hay propuestas como el Canela, el Funtastic…

Me refería a los grandes: FIB, Primavera…

NS: Claro, eso a mí no me interesa nada.

JP: Luego tienes el Fuzzville, que es un caso particular, porque al final es un producto de unos promotores de un macrofestival. Con sus patrocinios y demás, yo lo veo diferente al Funtastic, por ejemplo, ahí veo a una peña que hace una labor muy filantrópica y que no tiene un interés…bueno, sí tiene el interés de sacar pasta, pero no se están enriqueciendo. Lo otro no lo veo tan claro.

NS: Pero desde el punto de vista de bandas, sí que tiene un atractivo que no tienen otros.

JP: Claro, si está de puta madre.

Burguesía Records va un poco de todo eso.

JP: Sí, ese sentimiento de pertenecer a algo del que hablábamos antes era una cosa muy bonita, y yo creo que se ha roto por todo esto. Parece que la meta de mucha gente al montar una banda es tocar en festivales, que se ve que ganas mucha pasta y te dan una legitimidad que yo no entiendo muy bien. Al final, mucha gente se vende muy barato. Y el problema no es venderse, porque no nos queda más remedio mientras no haya una revolución, el problema es venderse muy barato. Hay gente haciendo mucha pasta en festivales y luego ves a estos que pierden el culo por tocar allí y lo hacen por 100€ o 50. O gratis. Lo que están haciendo es legitimar que ese festival incluya a todo el mundo, que también esté ahí el underground, y eso resulta atractivo y sigue funcionando. Yo tengo una teoría: si toda la gente que nos movemos en el nivel más bajo y hacemos propuestas un poco distintas nos negásemos en bloque  a tocar en esos festivales…

NS: Con esas condiciones…

JP: Con esas condiciones, yo creo que llevando solo a Love of Lesbian, Supersubmarina e Izal no tendrían la misma respuesta que tienen.

¿A qué condiciones os referís?

NS: Te pagan el viaje. O ni eso. En un festival que mueve miles y miles de personas, que te den 50€ o que te den, ni siquiera el abono, sino la entrada para ese día o que toques gratis…

JP: Hay mucha gente que hace eso.

NS: Pues esas son las condiciones.

JP: Luego hay bandas que tienen cierta repercusión en prensa y demás y están cobrando 500 o 700 o 1.000€ por tocar en un festival. Es muy desproporcionado con respecto a los que cobran miles de euros.

¿Y creéis que se podría recuperar ese circuito ajeno a los festivales?

HB: Es que yo creo que hay un circuito.

JP: Claro que lo hay, lo que pasa es que trasciende a una movida en concreto. Quiero decir: no es Futuro Terror, Biznaga y no se qué.

HB: Engloba mucho.

JP: Estamos Futuro Terror, Biznaga y está peña que no tiene nada que ver estéticamente, como Betunizer o Cuchillo de Fuego o Balcanes, cada una de un rollo.

HB: Y estás establecido, ya sea La Faena en Madrid, La Residencia en Valencia,  El Liceo Mutante en Pontevedra, La Casa Tomada, La lata de zinc…son colectivos autogestionados geniales.

JP: Pero al final es muy sintomático que surjan esos sitios porque las salas se han ido muriendo. Antes tenías en el centro de cada ciudad una sala con capacidad para 400 o 500 personas. Y se montaban bolos que funcionaban. Ahora ya no se hace eso. Los bolos de más de 200 personas se hacen en festivales. Tienes el bolo en la plaza de toros o en el estadio o bolos para 100 personas como mucho. Y se ha perdido todo lo que hay en medio, que es mucho.

Me gustó una reflexión tuya, José, al respecto de las multinacionales. Decías que el tema no era Warner sí o Warner no, eran las condiciones de los trabajos. En ese sentido hay bastante  debate, gente como Noam Chomsky o Rage Against The Machine defendían que estar en una editorial o en un sello grande es lo mejor para llegar a más gente. Otros, como Nacho Vegas, piensan que la autoecidión es a lo que debe aspirar cualquier músico. ¿Cómo lo veis?

NS: Rage Against The Machine, por mucha autoedición que hicieran…¿cómo vendes los discos? Miles y miles de discos. No puedes. Hay sitios a los que no puedes llegar si lo haces tú solo.

JP: Es un debate muy profundo. El problema es que todas las experiencias de autoedición y autogestión se han visto transformadas por internet y las nuevas formas de comunicación. Al final es un tema de medios de producción. Yo, como comunista, pienso que los medios de producción no pueden ser privados. Y a partir de ahí ponte a reflexionar. Mientras nos rijamos por las normas del capitalismo, yo lo que pienso es eso: que no se trata de esta empresa sí o esta empresa no, sino de las condiciones laborales. Y ser capaces de estar unidos como trabajadores para reivindicar nuestros derechos frente al que te está explotando. Y el que te está explotando no es que sea malo, es que las reglas con las que juega son malas. Son injustas.

Desde fuera, no da la impresión que el de los músicos sea un gremio particularmente unido.

JP: Ahora se empieza a mover eso.

NS: Se habla de crear un sindicato y demás.

JP: Hay gente como Pablo Und Destruktion que está dando bastante guerra. La verdad es que yo estoy un poco desconectado de eso, pero me molaría estar ahí. Para mí, lo importante es que esa sindicación consiga unir a gente que no vive de esto, que es la gran mayoría. El miedo que tengo es ese: que esté ahí la gente que sí vive de esto. El problema es que hay mucha gente que no intenta vivir de esto, porque las condiciones son una mierda. Si para ser músico te tienes que hacer autónomo y pagar 200 pavos al mes…

HB: Imposible.

Creo que con ese Sí que hay futuro, pero es aterrador habéis creado el himno de una generación. Ese sentimiento de que todo es una mierda pero no queda otra que seguir adelante está flotando en el aire.

HB: Mira, yo voy a opinar como fan. Interpreto la canción como dices, pero luego escuchas ¿Quién nos puede parar? y creo que ese es el verdadero himno generacional. Somos personas que estamos luchando por hacernos un hueco en lo que nos gusta y poder pagar un alquiler. No te estoy contestando a la pregunta…

No, no, tírale.

HB:¿Sí que hay futuro pero es aterrador? Yo no creo que sea aterrador. Lo que me queda de vida espero que no sea aterrador. Y no me puede parar ni Dios. También es que soy el mayor del grupo.

JP: A mí me mola mucho que escriba las letras pensando en una movida y luego cada uno lo interprete de una forma. También me pasa que escribo pensando en algo concreto y luego lo reinterpreto y le encuentro un significado que tiene mucho más que ver conmigo, será el subconsciente. Y entonces lo asumo como otro posible significado de la canción. Esta canción la escribí pensando en la situación de la izquierda en España, que es una mierda.

NS: A mí me viene el cambio climático. A cada uno le viene su movida.

JP: Yo en ese momento vivía un momento de crisis personal con la política. Tampoco escribo pensando en algo demasiado concreto, pero tiene que ver con eso. Y esta frase ya la tenía pensada desde hace mucho. De hecho, el nombre de la banda viene de ahí.

¿Y qué os hace gritar que sí hay futuro? Quiero decir: ¿Por qué seguís luchando?

HB: Qué guapa esa.

NS:  Esa es complicada.

HB: Pero es buena.

NS: Venga, vamos a hacerla. A ver, yo la verdad es que no estoy nada mal, pero si piensas en las condiciones laborales y todo eso sí que hay cosas que me molaría hacer que no puedo. Me gustaría viajar mogollón, y no puedo hacerlo. Lucho por eso, de alguna manera. Sin embargo, tampoco estoy enterrado en la puta mierda. Hay que luchar, pero no pensar que no tienes nada.  Ya partes de algo.

HB: Ha quedado muy bien eso, tío, qué interesante.

NS: Venga, decid algo vosotros.

HB: Yo me ciño a la máxima de que solo hay una vida…

NS: Es que esa es la máxima máxima.

HB: Sí, y eso es lo único que es nuestro. La vida y la muerte. Y yo voy a muerte con lo que hago. Y cuando se acabe, se ha acabado. La familia, mis amigos, mis pasiones…por eso merece la pena luchar. A mí me mueven mucho las pasiones, hay que luchar por ellas.

JP: A mí me mueve a seguir luchando la razón. Ganas de luchar por cuestiones abstractas…cero. Lo que pasa es que, cuando entra la razón, te das cuenta de que tienes que luchar porque no queda otra. Pero luchar es un puto coñazo. Yo estoy hasta los cojones de luchar, pero no queda otra.

Fotos de Diego Montana

Santini Rose
Santini Rose
Soy periodista. A veces me meso la barba y las personas a mi alrededor creen que estoy pensando en algo muy profundo. Cuando hay personas a mi alrededor, quiero decir. Por cierto, están guapas esas presentaciones en las que uno habla de sí mismo en tercera persona, ¿sabes cómo te digo? rollo: Santini nació en la murciana aldea de Fuente Librilla allá por 1992. Hijo de maestros, demostró desde muy pequeño...ese rollo. Qué risas. Otra cosa: si sabes algo de Pedro, el pescador mellado de La Manga al que no dejan entrar en ningún bar, ponte en contacto conmigo. Le echo de menos.

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