Festival Satarra: Por lo que más quieras, no me cuentes murgas

Era cagalera. Me acabo de dar cuenta. Tampoco había que ser muy listo para atar cabos, pero últimamente se me han olvidado algunas de esas cosas  que te permiten seguir vivo. El caso es que estoy sentado en el váter del piso de mi hermana y acabo de darme cuenta de que era cagalera. Y menos mal que sale sola, porque no tengo fuerzas ni para apretar. Miro al espejo, justo a mi izquierda, y lo que veo no me gusta. No es momento de dramatizar, así que me miro a mí mismo y susurro No pueeeedorrrrl, no pueeeeedorl. Así es como homenajeo a los grandes. Lo repito. No pueeeedorrl y me da por reírme. La risa se escapa del baño y llega a mi habitación y sale por la ventana e inunda el patio de luces. Noto otro pinchazo. Se me congela la risa. Me abrazo el estómago con más autocompasión que cariño y ahí va, venga, otra tromba. La virgen, estoy dejando esto bonico. Mañana limpiaré. No sé qué coño le han metido a mi Fanta de naranja. Lo pienso y vuelvo a reírme. Va a ser una madrugada larga.

Esto empezó hace muchas horas. Fue en la plaza Tierno Galván, en el corazón de San Basilio. Apurábamos el primer quinto y Dead Elvis estaba montando. Su concierto inauguraba la primera edición del Satarra, el festival de garaje y punk que se han sacado de la manga tres pertubados y que, si se consolida, va a hacer de esta ciudad un lugar menos nauseabundo. Pues resulta que aparece el camarero del bar Las Morcillas –digo el gigantón calvo y chepado que se preocupa si te vas de su bar con hambre– y cruza la carretera señalando a alguien. Llega a la plaza y le dice a un tío: ¿Es que tu novia es de Podemos? Yo me parto el ojete. Ha comenzado el espectáculo, le digo a María. También se ríe.

Entonces llega una mujer gitana. Vende pintalabios. A mí se me hizo imposible escucharla, no podía dejar de mirar el contorno negro que había alrededor de sus labios. María le dice que no suele pintarse los labios y la mujer sonríe. Le agarra el brazo y dice: Qué buena educación, hija, tú puedes no querer lo que vendo, pero eres educada. Antes he hablado con una…Yo, que flipo con estas historias, me apresuro a terminarle las frases. Que no tenía educación, digo. Ninguna, nene, contesta. Ahora me agarra a mí. Y entonces, hablando con ella, va y me dice que nunca ha follado. Aquí nos soltó. Dio una palmada. Hiiiiija, ¿no has follado? Pues si eso es lo único que merece la pena de este mundo…lo único…Yo asiento. Repito: Lo único…Ella me mira y también asiente y dice Que no se os olvide y se larga.

Lo de Dead Elvis ha estado guapo. No he entendido una mierda de todo lo que ha dicho, pero el tío empieza a hacerle felaciones al micrófono y es imposible no mover la cabeza como las palomas cuando caminan. Termino otro quinto y vuelvo al bar y resulta que los quintos se han terminado y me acuerdo del Ródenas diciendo Pues nada, habrá que tirarle a los quintos grandes y pido un litro.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAY. Otra tromba. No vuelvo a salir. Voy a hacer una elipsis: termina lo de Dead Elvis, otro litro, comemos, volvemos a la plaza, no hay ni Dios, otro litro, vamos al Garaje.

Llega el Franky y me doy cuenta de que no son ni las cinco y media y llevo el barco cargado. Se me hace raro ver a esta gente a la luz del día. Dentro ya se oye follón. Son Come Animal! Ha sido entrar, ver la cara de loco del guitarrista y darme cuenta de las ganas que tenía de que llegara este día. Come Animal! Suena a que empiezan todos los ensayos intentando homenajear a los Fleshtones y hay un momento en que el cantante, un Cigala escuálido de casi dos metros, dice Zagales, tengo algo que contaros y se pone a aullar sobre lo cachondo que está, lo buena que está la tía esa de anoche o lo negra que la va a hacer hoy. Y los otros arquean las cejas, pero pronto se dan cuenta de lo guapo que está ese rollo.

OOOOOOTRA. Necesito expulsar algo de mi cuerpo, pero no sé si por la boca o por el culo. Abrazo el váter. Posición de potar. Preparados….no puedo. Me vuelvo a sentar. Nada. Beberé agua. Dicen que si te bebes un litro de agua caliente, vomitas. Aunque solo sea un litro de agua caliente.

Entonces ha llegado mi colega Ángel y lo primero que  me ha dicho ha sido ¿Jagger o Thunderbitch? Anís no tienen. Me encojo de hombros y digo Thunderbitch. Nos tragamos ese mejunje asqueroso y, solo entonces, nos saludamos.

Estoy de vuelta en el baño. Ya tengo la botella de agua. Ya estoy bebiendo agua caliente. Ya falta menos para expulsar eso que tengo que expulsar. Ya falta menos para estar mejor.

Es un follón beberse un litro de agua a estas horas. Seré breve: ha habido un momento en que se me ha nublado la vista y todo ha empezado a dar vueltas y al rato me daba cuenta de que todo daba vueltas porque yo no paraba de dar vueltas y saltar y resulta que nosequién me ha levantado y se ha arrepentido cuando yo estaba cerca del Olimpo y me ha soltado y yo me he levantado del suelo como si nada y luego he pensado Qué hostión, nene. Galleta Piluda, gloriosos miembros de la Murcia Que No Da Puto Asco, han sudado como marranos. En Perry el erizo me he dado cuenta de lo jodido que es hacer algo divertido. Si están sobre el escenario, pasas de hacer contacto visual con alguna zagala y de pincharle un trago de birra a alguien. Solo puedes mirar a estos tres zanguangos. Hay quien sigue diciendo que lo suyo es una broma y que blablablá. Yo me he acordado de aquello que dijo aquel tío tan listo de que lo contrario de divertido no es serio, sino aburrido. Los Glurps también han molado. Vicks aparece a mi lado y dice que quiere pogo y que estos son unos Wau y los Arrrghs!!! de segunda y yo le he dado la razón, porque a ver qué banda no es unos Wau y los Arrrghs!!! de segunda. Collares de huesos, chalecos de cuero, camisas con chorreras, botines, canciones de estar empalmado, de tener granos y de que las zagalas no se den cuenta de que existas: seguramente sea la banda más garage, más canónica, que ha pisado el Garaje esta noche.

Me queda media botella de agua. Lo voy a conseguir.

Los otros tres conciertos forman parte de un todo en mi cabeza. El todo se llama Qué Coño Es Este Dolor Que Tengo En El Estómago Y Que No Se Me Va A Base De Pelfas. Es una pena, porque se supone que son las mejores bandas: La Moto de Fernan, Powersolo y Los Chicos. Ángel llevaba un rato diciendo que tenía que contarme una cosa. Yo le decía que sí y seguía saltando. La Moto de Fernan es una de las grandes razones por las que he venido. Me sorprende que, siendo dos, suenen como 20. No me entero de mucho, pero lo confirmo todo: hay pocas bandas más guapas que ellos en este país. De Powersolo recuerdo que hay pocas cosas que me emocionen más que ver a viejos haciendo garage. Lo descubrí cuando vi a los Sonics en otra vida. Vicks vuelve a estar a mi lado. No sé de dónde ha salido, pero dice que se están torrando un poco y que el cantante es un follapavas. Cuando voy a contestarle ya ha desaparecido.

Venga, el culico de la botella. Ya va a salir, ya va a salir.

Llegan Los Chicos. No tengo el cuerpo para fiestas. Lo que realmente me apetece es tumbarme aquí en medio. No me importaría que me pisotearan ni nada, me imagino a mí mismo como una cabra miotónica: el sistema nervioso colapsado, estoy en otra. Sigo sin saber qué clase de alienígena la está liando en mis tripas. Aparece en el escenario un mono que tira pelotas y Ángel dice Un grupo que necesita a un mono tirando pelotas…Intento responderle, ofrecerle contexto, hablarle del sombrero del cantante y de cuando tocaron en La Azohía y yo me fui a mi casa escocío vivo, pero no me salen las palabras. Dice que se larga, y yo asiento.

Luego, en su coche, a la altura de la Redonda, me dice que ha conocido a alguien. Dice que es griega y que habla castellano mejor que nosotros. Yo saco fuerzas para soltar la última gilipollez de la noche: Yo hablo castellano muncho bien, rey. Ángel dice que se va a comer una mierda, pero que…yo le contesto al más educado y paciente y tolerante de mis amigos que, por lo que más quiera, no me cuente murgas. Y se calla. Me deja en mi casa. Le gano la batalla a la cerradura y entro.

Y aquí me tenéis, terminándome un litro de agua caliente, preparado para La Gran Victoria. Prepárate, puto alien. Esta madrugada termina justo aquí. Prepárate, puto alien.  Voy a por ti.

 

Retratos del simpar Víctor Martínez

Santini Rose
Santini Rose
Soy periodista. A veces me meso la barba y las personas a mi alrededor creen que estoy pensando en algo muy profundo. Cuando hay personas a mi alrededor, quiero decir. Por cierto, están guapas esas presentaciones en las que uno habla de sí mismo en tercera persona, ¿sabes cómo te digo? rollo: Santini nació en la murciana aldea de Fuente Librilla allá por 1992. Hijo de maestros, demostró desde muy pequeño...ese rollo. Qué risas. Otra cosa: si sabes algo de Pedro, el pescador mellado de La Manga al que no dejan entrar en ningún bar, ponte en contacto conmigo. Le echo de menos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *