José Antonio Sánchez Aarnoutse: «Si yo me hubiera quedado con la guitarra clásica en mi casa estudiando las piezas de Fernando Sor pues no me habría encontrado con nadie y este disco no habría nacido»

José Antonio Aarnoutse ejerce como profesor de guitarra flamenca en el Conservatorio de Cartagena. Participa en proyectos con Juan José Robles, Manuel Luna, La Banda del Pepo, Rozalén o Río Viré entre muchos otros. Es un músico inquieto que ha hecho de su interacción musical con otros músicos el motivo de su primer disco, El Arte del Encuentro (2018) que él mismo ha producido. Hablamos un poco con él antes de poder escucharlo presentar su trabajo por primera vez en el Centro Cultura Ramón Alonso Luzzy de Cartagena.

La guitarra que haces es poco convencional y difícil de escuchar por estos lares. Poco le hace falta y suena por sí sola.

El disco está grabado y pensado para una sola guitarra. No hay guitarras dobladas, no hay arreglos de otras. Son canciones que se pueden adaptar a cualquier formato, para ir en dúo, en trío, o en cuarteto con otros músicos, o bien interpretarse como guitarrista individual. La idea era componer una obra y sobre esa obra añadir durante el proceso de producción otros matices. Por eso quizá se desmane del disco un concepto como de guitarra solista. El resto de instrumentos ayudan y refuerzan y enriquecen.

¿Cómo has producido el disco? ¿Lo has hecho solo?

Sí. Es completamente autoproducido y autofinanciado. Pero claro, como he trabajado en muchos proyectos de diferentes estilos como jazz, músicas del mundo, folk, he aprendido muchísimo de relacionarme con ellos y también en el momento de recurrir a ellos para la grabación. Hay 17 músicos en este disco con aportaciones diferentes.

¿De qué forma han participado? ¿Tocando únicamente, dando ideas?

Partimos de la composición y yo les doy el tiempo, el lugar y la intención que me gustaría plasmar y ellos, con libertad, tocan lo que quieren. La cuestión es que son todos buenísimos.

Tocas y has tocado con Manuel Luna, La banda del Pepo, Río Viré…

Sí, con Rozalén estuve girando un par de meses. También con un grupo de Teruel llamado las Morenillas que tocan música sefardí. Con Juan José Robles estoy participando en su último disco, sin ir más lejos tocamos en el Folkpelotas el otro día. Hace un tiempo estuve en varios grupos de jazz, pero actualmente estoy metido en músicas del mundo, música sefardí, folk y flamenco.

Claro, te vi en el FolkPelotas. ¿Tienes tradición de música de cuadrillas y el folclore murciano?

Realmente de hace tiempo no. Empecé porque Manuel Luna me llamó para un proyecto y después de él vino Juanjo Robles. Vamos, que vas pasando por festivales como el FolkPelotas, Cartagena Folk, por Barranda, el Lupe Folk, y se te va quedando. No provengo de cuadrillas pero en cuanto se monta una no me la pierdo. Soy más bien un invitado.

Eres profesor de conservatorio en Cartagena e impartes clase de guitarra flamenca. No puedo dejar de preguntarte cómo brega un músico con la rigidez que impone una educación musical reglada y la relativa ausencia de libertad que conlleva.

Lo que intento es por un lado enseñar y por otro que ellos aprendan por sí mismos para no generarles la necesidad de tener siempre un profesor. Trato de que se den cuenta ellos mismos de sus errores e intenten ponerle solución. Les mando componer pequeñas cosas. Empiezan haciendo variaciones de ciertos temas y para luego atreverse a inventar sus propias falsetas. No quiero ser el clásico `profesor que únicamente enseña. Lo primordial es que un músico aprenda a aprender.

Me da la sensación al escucharte tocar que tu guitarra se encamina hacia terrenos jazzísticos, un poco más libres a la improvisación, cosa que el flamenco ha ido integrando en su historia reciente. ¿Inculcas eso?

Nunca cojo nada mío. Enseño algo de toque antiguo de Sabicas, Montoya, Mario Escudero. A algún alumno muy avanzado le puedo dar algo de Vicente Amigo… En definitiva no se trata de enseñar únicamente lo que uno sabe, sino lo que al alumno le interesa recibir. Para mí lo más cómodo y más autocomplaciente sería enseñar lo mío, porque todo el mundo lo tocaría. Imagínate… pero eso impediría que conocieran los pilares básicos que son más importantes. Considero mejor darle una falseta de Sabicas que una mía. Porque al final yo me he inspirado en Vicente Amigo, Vicente en Paco de Lucía y Paco en Sabicas. El camino lo traza el alumno, el profesor debe verlo y si vamos tirando por buen camino acabamos en la raíz que nunca está de más conocerla.

Eres un profesor de conservatorio que viene del conservatorio…

Sí, primero hice superior de clásico y luego el de flamenco en Murcia.

¿Hay alguna dinámica de enseñanza que no te haya gustado y hayas cambiado o querido cambiar?

Como he estudiado tanto he tenido muchísimos profesores de los cuales unos cuantos han sido muy malos, otros cuantos regulares y unos pocos muy buenos. De los que han sido muy malos he aprendido lo que no tengo que hacer, y de los buenos lo contrario. Hasta de los malos se aprende. He tenido experiencias que o han sido desagradables o sencillamente no he aprendido nada. Vamos, que al final tanto de lo malo como de lo bueno se aprende.

Yo supongo que a la hora de componer se suele estar influenciado por la música u otros aspectos que estén sonando en tu día a día. ¿Tiene esas influencias El Arte del Encuentro?

Influencias sobre todo los encuentros. Por eso lo he titulado así. La influencia principal ha venido de participar con proyectos, con grupos y con gente. Si yo me hubiera quedado con la guitarra clásica en mi casa estudiando las piezas de Fernando Sor pues no me habría encontrado con nadie y este disco no habría nacido. Si sientes la curiosidad de no quedarte dónde alguien te ha dejado, progresas. Yo empecé en el flamenco hace tiempo, pero no me puse en serio hasta tener estos encuentros. Así que de alguna forma la inquietud viene de salir y ver, para luego volver a encerrarse a componer y sin darte cuenta ir incluyendo lo aprendido en esos momentos de compartir.

Me pasa algo cuando te escucho. Por ponerte un ejemplo que se me ocurra ahora mismo. De John Lee Hooker se decía que vibraba con otro groove, pero en realidad estaba haciendo lo mismo que el resto de bluesmans. Tu guitarra es una armonía cíclica que no deja de sonar ni da descanso de una cuerda a otra, lo cual crea un ambiente bellísimo casi hipnótico. No estoy escuchando un arpegio al uso, pero no dejo de oír notas.

Fíjate. Lo que ocurre es que yo no monto una pieza pensando en que aquí va el arreglo del piano y aquí el de tal. Yo la monto para tocarla solo y ya meto al resto. Supongo que de forma instintiva genero ese cuadro armónico. ¿Problema? A la hora de mezclar el disco juega en contra, puesto que si tienes rítmica, arreglo y melodía por separado puedes controlar la presencia de cada uno, pero aquí todo va junto. Por ejemplo, en tal parte quiero que salga la melodía, pero estoy tocando la armonía, el bajo, luchando contra la percusión, contra las palmas… Ha costado durante la mezcla que la guitarra esté siempre presente.

Juega en contra, pero es muy rico. No hay guitarras así en nuestra tierra. Los músicos siempre necesitan de otros músicos para poder componer o darle sentido a su discurso. El tuyo no se cae. ¿Has tocado de este modo siempre? ¿De cuándo viene?

Siempre que he montado algo ha sido pensando que lo tocaba yo solo. Luego vi que podía enriquecerlo con otra gente. El primer disco calibra un poco. Algún tema tiene 7 u 8 años; otros 2, otros 3 y el más joven puede que un año. Vamos, que nunca pensé ni conté con grupo, ni hace 7 años ni ahora. Y esta es la línea que quiero seguir en los siguientes. Prioridad a la guitarra sola, sin trampas de pistas, ni doblar guitarras, ni nada.

Hay una especie de soledad en este tipo de músicos, ¿no?

Sí, pero te nutres precisamente de la parte no solitaria. Casualmente conocí a una chica en el conservatorio que cantaba muy bien y ella decidió grabarme 3 temas. Ahí empieza un poco todo. Otro encuentro más.

Por hablar de un “gran encuentro”. Diste un curso con Leo Brouwer. Tiene que ser una pasada.

Lo es. Teníamos un cuarteto llamado Díaz Cano y le presentamos un par de obras. Un arreglo de un Prokófiev para cuatro guitarras. Le gustó mucho aquello. Y bueno, es increíble tener a alguien de ese nivel y además… es un cachondo.


Puedes escuchar su disco en Spotify a través de aquí «El arte del encuentro – José Antonio Aarnoutse [Spotify]».


José Antonio Aarnoutse estará el próximo viernes 19 de enero a las 20.00h en el Centro Cultural Ramón Luzzy de Cartagena presentando su disco El Arte del encuentro. La presentación en Murcia tendrá lugar el 23 de febrero en la Madriguera.

 

 

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