Estoy viendo a Agorazein y se me ha venido a la cabeza Sabina. Sí, ese viejo que canta. Y al venírseme Sabina a la cabeza lo han hecho los que son como él. ¿Cómo pueden escribir desde una perspectiva real? Podrá escribir desde el prisma difuminado que da la fama y el dinero, quizá de los pesares que se desmanen de ellos, pero ¿de la realidad? ¿De la humanidad? Los políticos se alejan de la gente conforme entran en la vorágine y la reclusión en círculos y ambientes cada vez más pequeños. En suma, sus vidas cambian. La periodista que se convirtió en reina tuvo que hacer un gran esfuerzo para mandar a criar malvas su vida anterior en cuestión de días. ¿Vive como una persona de a pie? No, lo hace como una reina. Todo es distinto. Estos grupos de trap dicen hablar de la realidad de la calle. Hasta ahora no se me ha ocurrido criticarlo. Leeré novelas de marinos, de vaqueros, de cazadores en la estepa rusa, le otorgaré ser parte de algo distinto a mis configuraciones morales. C. Tangana saca portadas con cocodrilos y cocodrilos Lacoste en sus videoclips, está cantando sobre un estilo musical que tiene 27 años de vida, que empezó a morir hace 5 y se acaba de poner de moda en España. Es ridículo. Ese tío no tocará más droga que la que se quede pegada en el rulo de 500€ que le pase su manager. Drogas, putas, armas. En cierto modo lo respetaría si fuera real. Esto no es una crítica a Agorazein, sino al trap y a su ecosistema.

A ver a ver, yo nooo, no sé decirte cuando ha empezado esto, hermano. Antes que nosotros seguro, pero más que nosotros seguro que no también. ¿Sabes lo que te digo? Y es algo que se tiene o no se tiene, hermano. Hay dos tipos de personas en la vida: los que hablan y los que hacen, primo, y nosotros está claro lo que hemos decidio. Nos estamos riendo bien fuerte, nos vamos a reir en honor de todos los esmayaicos, hermano, de todos los pobres de los que al final cuando aprieta la verdad, la realidad y toda la yesca esos son ya de los que no te acuerdas, hermano, por las noches. Que estamos esmayaicos y tú mu a gusto pero mira, antes mirabas para otro lado y ya está, ¿sabes? No pasaba ná, escuchabas a un pobre mirabas para otro lado, pero ya se ha acabado, primo, porque ya se ha empezado gracias a internet, gracias a muchas cosas, primo, se ha empezado a mezclar vuestra realidad, nuestra afición; nuestra realidad, vuestra afición. Todo, hermano. Hemos conseguido lo que antes estaban diciendo que no, primo. Mira, lo imposible, ahora to’ cuando estáis viendo la tele, hermano, pues hermano ahora se escucha a un pobre no sé qué de los pobres. Ya lo podéis oler hermano. Nos hemos metido en vuestras casas, primo, en vuestros hermanos chicos, vuestra familia, en vuestro subconsciente, hermano. Ya nunca más vas a escuchar la palabra pobre, hermano y vas a seguir comiendo tranquilo, HERMANO.

Pxxr Gvng (Intro – Los Pobres, LP)

Yo no sé nada de trap. La universidad de Murcia tiene un trabajo que me habría venido muy bien, pero ya sabéis qué pasa con las universidades y la propiedad intelectual. Así que, entre otros, solo tengo a los fiables El País, El Mundo, ElPeriódico…, medios que, lejos de criticar las actitudes ofensivas y machistas del trap, las venden objetivamente o las venden sin más. «C. Tangana, el nuevo emperador del rap español», «C. Tangana y Rosalía: la exitosa alianza viral entre rap y flamenco», «Pxxr Gvng: la mejor pandilla de Barcelona». Están en alza; se puede vender; se debe vender. La estética del trap español está perfectamente cuidada: chavales macarras, pero no demasiado malotes; ropa macarra, pero no demasiado hortera; drogas, pero no demasiado duras; tías muy buenas, pero accesibles. El trap es el mundo de lo disponible. Convierte el exceso en algo accesible; la palabra dura en lo normal. Lo puedo ver en el concierto de Agorazein en la Sala REM. Está lleno de críos, adolescentes y jóvenes primerizos. El factor común es que todos han adquirido una estética para esto, pero a la misma vez todos son pijos del palo y visten gorra recta pa’trás a la vez que pantalones remangados, porque son pijos, joder. Es la gorra y el chándal lo que les permite entrar. C. Tangana también lo es –nadie dijo que ser licenciado en Filosofía sirviera de algo–. Sus letras hablan de fantasías de pijos pajilleros sin trasfondo alguno. Ojalá vejaran a esas mujeres de las que hablan, ojalá pasaran esa droga. Como dicen los Pxxr Gvng: «Hay dos tipos de personas en la vida: los que hablan y los que hacen, primo». Los ‘traperos’ creen que han decidido actuar y únicamente hablan. No hay realidad y ojalá la hubiera porque así toda esa patraña que su público se está creyendo sería legítima. El mal ejemplo existe y uno debe ser libre de expresarlo y otros de seguirlo, pero en el trap el tronco nace torcido. Los que componen y escriben no son la voz de los pobres, son la voz de los que quieren tener y van a tener pasta, coches y putas. Da igual el mensaje. Ese es el objetivo.

«Somos las nueva cultura popular. Creo que saldré en este periódico (La Opinión de Murcia) más veces y sacaréis a otros artistas de mi entorno. Estamos en un momento muy guapo».

C. Tangana

El objetivo que no queda tan claro es el de las marcas que se asocian a ellos. Por ejemplo: Lacoste patrocina a C. Tangana; Sony produce a Pxxr Gvng. ¿Qué esperan de ellos? Son dos modelos comerciales distintos. Sony es al trap lo que Alfaguara a la poesía de verso libre: analizan un fenómeno social y lo monetizan. Este objetivo se complementa con el de los Pxxr Gvng: ambos quieren ganar dinero así que ponen los medios para que empiecen a generarlo. Con Lacoste ocurre algo distinto. C. Tangana ha creado una marca propia que de por sí genera dinero. Ellos solo asocian su imagen y aportan aún más dinero. Su única imposición es que haya cocodrilos por doquier. ¿El problema? ‘Únicamente’ moral, hermano.

«Cada vez que viene un chavalillo a decirte que te escucha hace ilusión. Yo lo que les digo es que con Internet, el que quiere puede. Nosotros no conocíamos a nadie de la música ni teníamos dinero. Compramos un micro de 100€, hemos colgado unos temas en Youtube y hemos tirado p’adelante».

Pxxr Gvng

El trap es machista, misógino, violento y defiende el consumo de drogas y su venta. Estos valores, según C. Tangana, son el fiel reflejo de la sociedad. En cierto modo tiene razón. Forman parte del tejido social, de su imaginario y de su lacra, pero que sea nocivo no significa que ni exista ni haya una reivindicación de clase. En este punto siento que no puedo decir nada más. No he vivido la calle; no la tengo en la boca, ni el hermano tras cada coma; no he pasado droga, a penas la he consumido; he hablado con pocas prostitutas; he hablado con pocas prostitutas que pasen farlopa; no he encendido ni una hoguera junto a las VPO de mi ciudad. Lo que sí sé es que son valores de mierda. La coca se consume, la coca ha de venderse, no lo hace papá Estado, lo hacen personas embrutecidas que pueden justificar sus actos. Quería juzgarlo, pero no puedo. Pxxr Gvng me ha ganado. Soy un mojigato, pero todas las clases existen y yo pertenezco a otra. La venta de estos valores para mi clase es mala. Ellos dicen querer sacar a sus familias de la pobreza –otorguémosle que dicen la verdad (NI DE COÑA)– y a los niños que llevan a sus estudios de grabación –a éstos últimos para enseñarles música–. Pobres, pobres niños.

«Claaaro. Somos los reporteros del barrio, hermano. La gente incluso nos escucha para saber lo que se lleva, a cuánto va todo en el barrio: la ropa, el rollo, la coca…».

Pxxr Gvng

Leed de nuevo el manifiesto trapero de arriba. Todo el mundo puede hacer música, Internet permite que esta tendencia entre en las casas, nadie está a salvo. Ellos lo dicen como si se hubiera iniciado una guerra y Roma estuviese a punto de arder. No es así, esto es una moda, quizá la siguiente sea más agresiva, pero pasará. Lo que no pasará es que tus hijos, primos o sobrinos vean con ojos vidriosos lo que este colectivo vende como verdad, arte y vida. Tu hijo, tu primo o tu sobrino llamará puta a las ‘putas’ que se folle; quizá les pegue, quizá consuma, quizá venda, pero le durará poco, porque tu hijo, tu primo o tu sobrino es gilipollas y vive lejos de esa calle que le han vendido y ni siquiera sabemos si existe. La ficción le dará una hostia de realidad.

«Machistas, ¿por qué? ¿Porque decimos “puta”? Es como en el rap cuando se dice “negrata”. Puta me lo digo también a mí mismo».

«Son palabras que se usan para estar cercano a lo que vives. Todo lo que pueda contar en mi música son cosas que existen y que quiero reflejar. Yo soy un reflejo de todo eso, de toda la mierda que hay en la calle».

«¿Racistas? ¡Pero si somos negros!».

Yung Beef

El concierto de Agorazein en Murcia este pasado viernes empieza con Siempre, canción que encabeza el disco homónimo. La gente grita como si estuviera en un concierto de Malú. Las chicas se miran, se agachan, abren la boca y no, no se comen una polla como esperarían los chavales, empiezan a gritar la letra «tú la miras te preguntas quién la folla». Un chaval coge a su novia del cuello con fuerza y la besa como un marinero a una enfermera en la quinta avenida. Yo no puedo evitar reírme. Esta canción tiene un videoclip que es una oda al machismo, a las peleas, al exceso, a las drogas y a la discapacidad mental. Resumen: un tío se despierta después de una fiesta. Recuerda que se ha drogado, pegado, follado y hecho cosas muy malas. La policía va a buscarlo y él huye en una motaca deportiva mientras le saca los cuernos. Luego va a ver a su furcia que le está esperando para abrazarle y dejarse follar. Las tías siempre aparecen en bragas. Los muchachos medio medio. La estética es buenísima. Se han puesto de moda los videoclip con formato cine: imágenes, escenarios y actores cuidados, planos bellos, colores, texturas –aunque igual el abuso de la cámara lenta es para que sus aficionados puedan procesarlo–. Lo que quiero decir es que existe una uniformidad. El paquete ya está hecho, se está vendiendo y encima es de una calidad altísima. Las bases también. Todos utilizan un bajo característico de la productora 808 Mafia cofundada por Lex Luger, uno de los estandartes del trap norteamericano desde 2008. Hay tutoriales en YouTube de cómo hacerlo para el que sienta la necesidad de decir puta, coño o camello en inglés.

«Son cosas de la calle. De familias, de hermanos. Pero no de poesía de mierda…».

Steve Lean (Productor de Pxxr Gvung e integrante de 808 Mafia)

En 1990 se popularizó en Houston una droga basada en el jarabe para la tos a la que llamaron purple drank o syrup. Esta droga ralentiza el funcionamiento del cerebro y a raíz de ella nace el Chopped & Screwed que es básicamente disminuir la velocidad de las bases que resamplean a la mitad. Aquí nace el trap. Cito a Berto Montes en Piso28:

«Ha cambiado la estética, los tempos, los flows, las letras, la actitud e, incluso, la formas de distribución de la música. C. Tangana y Agorazein forman parte de ese cambio, junto a otros muchos nombres como Erik Urano y Zar1, El Coleta, Foyone o Dellafuente…».

 

En España es algo nuevo. Digamos que las opciones de innovar son limitadas porque se basan en un estilo agonizante. La reinvención no existe porque no hay cultura de ello, solo necedad y copia, cosa que ni en el rap es nueva. Las etiquetas (palabras clave para buscar por Google) de la web de Agorazein son estas y son públicas:

«young blood, futuro, perfection, dinero, fame, cálculo, drugs, subgrave, sex, odio, love, gloria, freedom, relax, time, musical aesthetic, medio-game, familia, crab, negocio, más, long life to C. Tangana, Fabianni, I-Ace, Jerv.agz & Sticky M.A».

 

Al entrar a la Sala REM me especifican que NO SE PUEDE FUMAR. El Mellado se sabe las letras y le mola la música. Le pregunto que por qué. Le mola, sin más. Aun así entiende que un concierto de este tipo es contemplar el ocaso de la sociedad y una forma de medir el nivel cultural al que estamos llegando. Me callo. Intento meterme en el ambiente. Hay un láser que dibuja unas cosas guapísimas y me pongo a gritar. La gente no se percata de que un payo sin gorra está gritándole a un láser. Ellos están o grabando con el móvil o haciéndose selfies o escribiendo mensajes o fumando. Las chicas tabaco y los chicos porros. Los machos sin pelo insultan a C. Tangana como leones capados: «Hijo de putaaa, te he pagado 12€ para que cantes, ¡¡maricón!!». Cuando el Rey se levanta y da un zarpazo, el resto de leones beta se amansa y corea las letras.

Delante de mí siguen dos muchachas. Una atrevida y otra vergonzosa. Después del estribillo de un tema una le dice a la otra: «Tíiiiiiaaaa, es que, ¿¿¿cómo se puede cantar así??? Palo-chu-palo-chú-palo-chu-palo ¡¡¡QUÉ GUAPOOO!!!». Su amiga flipa y ambas con una polla invisible en la mano, la mueven hacia su boca.

Una de ellas le pide fuego a un zagal que no ha sudado en todo el concierto. El zagal se saca el mechero, ella se acerca, él se saca un porro, lo enciende, ella espera, le da una calada, lo vuelve a prender, le da otra y por fin le da fuego. El chaval ahora no para de girarse hacia ella. Dos minutos después se quita la camiseta. El zagal sigue sin sudar. El zagal se va sin follar.

Lo que antes me hacía gracia me acaba de deprimir profundamente. Todo son escenas de una misma película con unos actores que han interiorizado un papel sin saberlo y además habiendo pagado ellos mismos el guion.

Me dan pena.

Me dan miedo.

La Sala REM solo entiende algo llamado dinero.

«Cuando se le pregunta sobre si su banda sería capaz de hacer concesiones, de suavizar su contenido ahora que está en plena expansión, se muestra a la vez pragmático y firme. “Depende de la situación”, explica. “Yo no voy a cerrarme. Pero en un bolo ya nos pasó algo así: nos contrataron y en el último momento nos dijeron ‘hemos recibido unas quejas de una asociación por vuestras letras. Dicen que sois racistas, misóginos y no sé qué más, y como hoy cantéis algo así no os vamos a pagar’. Les dijimos vale, perfecto, no vamos a salir. Por dinero no nos vamos a vender».

Estos retrasados tuvieron más cabeza que una Sala REM dirigida por gente sin escrúpulos, inconsciente e indolente al cambio social y a lo nocivo. El posicionamiento y los principios existen; denotan a quienes los esgrimen. Esta sala traerá próximamente a gente como Enric Montefusco, Alex Juárez o Ignatius Farray, no cuento a la cantidad de artistas anteriores con discursos totalmente contrarios a los de Agorazein. No estamos hablando de opiniones o géneros, esto va más allá y las salas que tienen potencial para mover cultura deberían esgrimir una línea clara. Pero claro… dinero, hermanos, dinero.

Trump ha decidido poner un arancel a los mexicanos para que paguen su discriminación. Murcia está llena de policía. Hay neonazis buscando antifas para pegarles. Vivimos un tiempo en el que el discurso vuelve a tomar forma violenta y no tengo ni puta idea de por qué esto no está lleno de nazis hinchándonos a hostias.

Inconclusión

Todo está perdido.

Hay grupos de trap feminista reivindicando el trap que son peores que los de trap machista.

Hay grupos de trap hípster, el del murciano Blonde Poulain (MXLXSXÑX), que reciben más visitas morbosas que reales y ellos las celebran.

Hay trap cómico; hay trap de pajilleros, pajilleros , como Pimpflaco o Kinder Malo.

Hay periódicos que promocionan esto.

Hay publicaciones sobre C. Tangana en Piso28 que me arrepiento de haber publicado.

El trap se cuela en todos sitios.

Ayer mientras fregaba pensaba en la autenticidad. Ninguno de nosotros puede saber si el discurso de los pobres (gangsta) es cierto, si pasan kilos de coca o unos gramillos, si sus madres son prostitutas, o si se han cargado a alguien. Importa contar la vivencia, importa si es un medio de expresión, pero el que saca la pipa y no la dispara es un parguela. Quien pasa heroína lo esconde. Los discursos exaltados normalmente atienden a un reclamo de atención y aprobación. Pero, si no nos creemos lo que nos cuentan, ¿por qué los escuchamos? ¿Se puede bailar? ¿La música acaso es buena? Lo que importa en el trap no son los valores. Son solo un vehículo. Importa la estética, el dinero y la pertenecencia a un grupo. Lo fascinante de esto es la capacidad de absorción que tienen los fans de este estilo. Los heavys suelen morir con al menos una bota puesta, los raperos con la gorra, los rockeros con la chupa, y esta gente con una piel de camaleón en continuo cambio. El trap ha venido y no va a quedarse. Los que hoy lo escuchan sí.

¿Qué será lo siguiente?

No sé nada de trap, no sé nada de rap, generalizo, solo he usado a C. Tangana y a Los Pobres del Raval, no sé las motivaciones de los traperos, me he pasado escuchándolos 4 días enteros, esta mierda me hace daño, paso horas con las tijeras en el baño, si me buscas ven rápido, tengo tu hostia en la mano, hermano, no me importa lo que pienses, yo digo lo que hago, y si te molesta, puta, bájate las bragas y chúpame el rabo.

Ilustración de Mellado

Extractos de entrevistas sacados de: ElPaís, ElMundo y ElPeriódico.

2 Comments

  1. murcia dice:

    Escucha al Ceci y no ha esos muertos de hambre de los poor gang. C.tangana no es trap.

    • Javier Arnedo dice:

      Ya podrías habérmelo dicho antes, murcia. Mira que yo aquí escribiendo sobre el trap y C. Tangana y resulta que no es trap… Le echaré un vistazo al Ceci cuando supere el trauma y ya veo si lo reescribo.

      Gracias por comentar!

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