Algunas canciones en las que me molaría vivir

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Esto va de canciones salvavidas. Canciones que te agarran del cuello y te pegan cuatro guantazos y te dicen: ¡¿¿QUIERES DEJAR DE RECREARTE EN TU MIERDA Y LEVANTARTE DE UNA PUTA VEZ??! Hay algunas  que me gustan más que estas, pero no me gustaría vivir en ellas. No hablo de escapismo –aquí no hay psicodelia ni pop-de-zapatillas-de-lona sin-calcetines–, estas once canciones hablan de la mierda que rodea la mayoría de cosas de este mundo, pero el rollo es que se enfrentan a ese hedor con las cosas claras y con una fuerza que te empalma cada parte de tu cuerpo susceptible de empalmarse. Y con humor. Y sin dramas. Te colocan frente a la ventana sin lágrimas ni helado de nueces de Macadamia. Te dicen: Mira, ahí fuera hay esto y tú tienes esto. Por el copón de Bullas, ¿qué más quieres?

  • OMAR – BESTIA BEBÉ (BESTIA BEBÉ, LAPTRA, 2013)

Ojo, frikada: un canción que empieza con el mensaje del International Superstar Soccer Deluxe no puede ser mala. Igual en otra galaxia. En esta, no. Si luego le metes una guitarra tozuda y esa batería que nos vuelve locos y que nos recuerda que los argentos de Laptra son punk, para qué contarte. Omar –todo lo de Bestia Bebé, en realidad- va de pringados que aprietan los dientes y acaban arrasando. O como dicen ellos: creérsela. El tono de Tom Quintans, que canta como si alguien le hubiera dicho que no se dedique a cantar, el ritmo y la letra -ese Encontrar un nuevo bar/en la ciudad para ir es oro puro- dan forma a una canción que provoca que agarres de las solapas a quien tengas al lado y le escupas: ¡¡VAMOOOOOOOOOOOOOS, COÑOOOOO!! Y esto no lo digo porque lo haya hecho yo. De ninguna manera.


  • FARON YOUNG – PREFAB SPROUT (STEVE McQUEEN, KITCHENWARE, 1985)

Hay muchas razones por las que vivir en esta canción: ritmo nervioso de no-pares-porque-te-van-a-atropellar, melodías PER-FEC-TAS, épica de lo cotidiano (pop, lo llaman algunos), bancales de inteligencia y una primera estrofa para tatuarse en el escroto. Me refiero a esto: Every other sentiments an antique/ As obsolete as warships in the baltic/ I´m driving on a straight road it never alters/ And the radio serenades but doesn´t falter. Caminamos entre la mierda, pero vamos deprisa porque tenemos muchas cosas que hacer. Joder, Paddy McAloon, cómo te entiendo. Me fliparía funcionar al ritmo de esta canción.


  • ALELUYA – BETUNIZER (GRAN VETA, BCORE, 2013)

Si viviera en esta canción, ¿quién coño me iba a parar? En serio: hay una especie de grito chamánico en todas las canciones de Betunizer que te convierte en invencible. Una llamada a la acción. ¿A qué acción? Tú sabrás, pero o vas con todo o te comes los mocos. Esta canción es una exaltación de lo primario, de la pasión, de la locuLOLOLOLOLOLOLOOOOOOOO. Joder, ¿esa melodía que va del minuto 2:50 al 4? No sé cómo se come eso, pero necesito empujar y pegar saltos y codazos. Y estoy pensando en derribar ese muro.


  • FALLING AND LAUGHING – ORANGE JUICE (YOU CAN´T HIDE YOUR LOVE FOREVER, POLYDOR, 1982)

¡¡MR. Y MRS. DRAMAS DEL MUNDO: ESCUCHAD ESTA CANCIÓN!! Canta Edwyn CollinsYou say that there’s a thousand like you/ Maybe that’s true/ I fell or you and nobody else/ So I’m standing here so lonesome/What can I do/ But learn to laugh at myself. El cabrón está hecho mierda, pero sabe dónde pisa. Sabe que está bajando la cuesta, pero que volverá a subirla. Esta canción es eso de la esperanza es lo último que se pierde, pero sin caspa ni siglos de escombro encima. Y luego, esa voz…y Collins repitiendo falling and laughing, como diciéndote: Mira, rey, vivir va de esto. Todo es perfecto aquí, amigos míos.


  • LA PLAYA – LOS WALLAS (LA PLAYA, SATURNO, 2013)

 El paraíso se parece mucho a esta canción: garaje, dandismo, coros bien puestos, solos de guitarra no masturbatorios, toquecico yé-yé y búsqueda de la luz. Sobre todo eso. Mola un capazo cómo Juan Wallas canta Pero he visto la luz para luego matizar Creo que he visto la luz. En realidad no tiene ni puta idea, pero tiene tanto fuego dentro que sabe que la va a encontrar. Sabe que no le queda: Pero me verás seguir, canta al final. Esa idea -tan fuerte pero tan abstracta- me mete la mano por la boca y me coge el corazón y me lo agita. Sin pedirme permiso. Como tiene que ser, pijo.


  • SOMETHING IN THE WAY SHE MOVES – TOM RUSH (THE CIRCLE GAME, ELEKTRA, 1968)

Esta canción es estar enamorado. Lo más guapo es que Tom Rush transmite esa sensación con sutileza. Una sutileza tan hermosa que acaba haciéndose gigante, sí, pero el rollo está en el detalle. Más allá de la letra, esta canción es estar enamorado por cómo canta Rush. Por eso supera a la original, una miaja plomiza, de James Taylor. Te lo imaginas con la nariz roja, helado, recordando por qué quiere volver a casa a entrar en calor. No hay cursiladas ni moralinas, solo la consciencia de que estar enamorado es lo único que te hace agarrarte de tu propio pescuezo y tirar hacia adelante. ¿A quién no le va a gustar?


  • MIND YOUR OWN BUSINESS – DELTA 5 (MIND YOUR OWN BUSINES/ NOW THAT YOU´RE GONE, ROUGH TRADE, 1979)

El taladrante mind your own business de Delta 5 tiene dos lecturas. Una: métete en tus asuntos, déjame en paz, déjame hacer lo que me salga del pijo, déjame vivir. La otra, dedícate a lo que quieres hacer, céntrate, conviértete en un caballo con anteojeras y ve a por lo que quieres. Las dos me parecen el recopetín. Siguen una relación de causalidad: déjame en paz, que voy a hacer lo que quiero. Algo así. ¿Y a quién se le ocurre querer vivir en una canción gélida de finales de los 70? Bueno, el rollo es que me molaría tener las voces de las Delta 5 martilleándome todo el día, recordándome que quiero algo, y que no se me olvide nunca. Y dejarme las mierdas.


  • ENCLAVE – VIC GODARD & THE SUBWAY SECT (WHAT´S THE MATTER BOY?, ODDBALL/MCA, 1980)

Me flipa esta canción. Escucho la melodía del teclado y me pongo a salivar como un concejal de urbanismo del PP frente a un solar desierto. También muevo la cabeza. Desde que descubrí a Vic Godard, cuento hasta diez antes de soltar la palabra elegancia. Joder, elegante eél. El resto ya haremos demasiado si le seguimos la pista. Lo más emocionante de este genio británico es que es un punk pero canta como Frank Sinatra. Esa imagen me folla el cerebro. El rollo es que puedes ponerte un traje y ser el más contestatario. Superior a los mods y todo. Todas sus canciones son perfectas. Perfectas. Melodías de la hostia, ritmazo y un máster en solos de guitarra (Vic Godard debería ser el Presidente de un Tribunal inquisitorio que decidiera qué solos se pueden incluir en canciones). Todo es para subir a la azotea de tu edificio y aullar a la luna en pelotas.


  • (REACH OUT) I´LL BE THERE – THE FOUR TOPS (REACH OUT, MOTOWN, 1966)

Termino con la madre de todas las canciones en las que me molaría vivir. Los tres minutos y pico que me hicieron pensar en este hilo conductor. Esta letra -más o menos: cuando todo sea una mierda, búscame, estaré ahí– sería algodón de azúcar mojado en un gofre y acompañado por palomitas de colores si los implicados fueran otros, pero aquí hay crema. Coge a Hollar-Dozier-Holland y añádele a los Four Tops. ¿El resultado? Te meas encima. Y luego a Levi Stubbs le da por romper y tú ya te pones a patalear. Por los clavos de Cristo, qué puta canción. Llora, pero baila. Confunde tus lágrimas con sudor. Échalo todo. Me fliparía tener esa entereza.

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