Álex Juárez y The Lawyers en 12&Medio: «Es música, tío, es música»

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Lo de las etiquetas. Yo qué sé. Al principio las defendía. Luego dejé de hacerlo. Hace un tiempo volví a ese lado de la trinchera, pero solo a medias. Decía que sirven para contextualizar y ubicar, y que solo son pura bazofia cuando se convierten en recetas de libro de cocina, rollo: synthpop afrocubano con toques new wave, ecos de la chanson francesa de nuevo cuño y evocaciones a suputamadre. El caso es que llevo diez minutos viendo a Álex Juárez y pienso que las etiquetas son una puta mierda. No valen para nada. Ahora mismo, tengo la sensación de que decir que Álex Juárez hace post-folk es estúpido. Es poner barreras entre sus canciones y yo. También es injusto. Frívolo. Al tío le brillan los ojos. Suena El improbable caso. Asiente. Se deja la garganta. Y tú ahí, enfrente, una de las 30 personas que ha pensado que este plan era mejor que ver a la mafia de las sillas en plena acción, dices que el tío hace post-folk. Es como escupirle en la cara.

Le dije a Asier que Álex Juárez hacía post-folk, una mezcla rara entre Alt-J, Fleet Foxes y James Blake. Asier no contestó. Para que no me dejara tirado, invoqué su palabra favorita. Le dije: Es auténtico, tío. Y aquí está mi colega vascongado con su cámara. Lleva un rato disparando. Se toma un descanso. Se coloca a mi lado. Dice que la iluminación le está dando por culo. Revisa su trabajo y se queda mirando al escenario. Suelta: Un poco Kurt Cobain el tío, ¿no? Como es habitual, el cabrón da en el clavo. Álex Juárez es un poco Kurt Cobain. Y un poco Jeff Buckley. Crea una atmósfera hipnótica que mezcla intimidad –y aquí pienso en esa intimidad de Elliott Smith-, intensidad y crudeza. Te parte en dos sin que sepas muy bien qué coño ha pasado. Está a siglos luz de los tres, pero entiende la música de la misma forma. Se desnuda. El tío está en pelotas. Justo ahí, a cinco metros de mí. Suelta ese arpegio escuela Kurt Vile de Sucia y mía y vuelve a asentir. Monchu –batería- y Víctor –teclado- agachan la cabeza, como si no quisieran volver a verle las heridas. Es emocionante, joder.

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No se oye una mosca. Saco el móvil para apuntar lo que me pasa por la cabeza y me siento culpable. Idiota. Primero, lo del post-folk. Ahora tengo entre las manos una puta luz que podría iluminar doscientos aeropuertos de Corvera –por favor, que alguien me enseñe a regular esa supernova que desparramo cada vez que enciendo el móvil- y noto que me miran con el mismo odio con el que yo miro a los seres inmundos que hablan en los conciertos-que-no-son-para-hablar. Idiota, idiota. No hay otra palabra. Guardo el móvil y me siento aún peor cuando miro al escenario y veo que Álex sigue teniendo los ojos llorosos y tengo la sensación de que solo entiende el mundo durante los tres o cuatro minutos que duran sus canciones. Cuando acaban, algo invisible que carga sobre los hombros le despierta y  vuelve a ser un tipo tímido y educado que no quiere hacer mucho ruido.

Toca Cinco canciones en directo, su último proyecto, en orden inverso. Presenta La feria. Sigue pegándose hostias y sigue levantándose. Se despide. Asier y yo salimos a la calle. Le digo que esto es MÚSICA, que no tiene otro nombre. También le digo que este tío tiene todo para petarlo. Está de acuerdo. Le digo que las canciones molan, pero, ahora mismo, resulta muuucho más emocionante la intención –la propuesta, el compromiso- que el resultado. Asier dice que le ha parecido que todo está MUY pensado y trabajado y que Álex tiene pinta de ser un perfeccionista al borde del trastorno. Tiene razón. Todo está muy cuidado y pensado, pero no deja de ser orgánico. Complejo y sencillo. Cerebral y emocional. El pegamento se llama HONESTIDAD.

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Oímos música dentro de la sala. Entramos. Son The Lawyers. Asier tuerce el morro. Hay algo en esta banda que me resulta absolutamente intrascendente. No me malinterpretes: no creo que toda la música tenga que resolverte la vida, pero es que The Lawyers tampoco son divertidos. Ni siquiera entretenidos. Tienen buenas melodías y son músicos competentes, pero parece que acaban de salir de la ducha, joder. Mentalmente, enumero bandas de las que puedes decir lo mismo. Me salen unos cinco millones. Tengo la sensación de que son cinco pijos jugando a tener una banda de rock alternativo. Incapaces de meter ese mínimo de distorsión que te salva el culo cuando no cantas ni escribes bien, el resultado es muy parecido a unos Backstreet Boys con guitarras y vans. Le digo a Asier que guarde los bártulos, que nos piramos en diez minutos. Cuando mi colega deja de jugar con sus objetivos como si fuera un puto trilero, resulta que el concierto ha terminado.

Salimos. Vamos al centro. Asier me explica cómo es posible que le guste, al mismo tiempo, The Clash y Pink Floyd. Después me explica la diferencia entre colega y amigo. Llegamos al centro. Vemos al Fafi y vamos a Zalacaín a echar un quintico rápido y pregunto si han escuchado las canciones nuevas de Kase-O y los dos arquean las cejas y me preguntan que cómo es que las he escuchado yo y yo me pongo nervioso y agito los brazos y tiro el quinto y me baño en cerveza. Suelto: Es música, tío, es música.

Asier Ganuzaren argazkiak

7 comentarios en “Álex Juárez y The Lawyers en 12&Medio: «Es música, tío, es música»”

  1. Tienes construcciones y frases que, sin ser incorrectas, sintácticamente son tremendamente mejorables, sobre todo en lo que al uso de la coma se refiere. Valgan estos dos ejemplos:
    – En lugar de “y ubicar, y que solo son pura bazofia cuando se convierten en recetas de libro de cocina, rollo”, dos construcciones más correctas de esta frase serían: o bien, “y ubicar y, que solo son pura bazofia cuando se convierten en recetas de libro de cocina, rollo”, o bien, “y ubicar, que solo son pura bazofia cuando se convierten en recetas de libro de cocina, rollo”.
    – En lugar de “Y tú ahí, enfrente, una de las 30 personas”, es más correcto “Y tú, ahí, enfrente, una de las 30 personas”.
    Esta “crítica” es lamentable, no solo por las incorrecciones señalas (que, por cierto, han sido extraídas únicamente del primer párrafo, aunque las hay por doquier), sino porque centras la redacción en tu experiencia sobre el concierto y no en el concierto (lo mejor es el final, pues no hay duda de que cuando el lector lee una crítica musical está siempre muy interesado en saber a los sitios a los que fue de fiesta post concierto el autor… te lo agradecemos, pero nos ha faltado saber qué desayunaste a la mañana siguiente).
    Dos recomendaciones: la primera, repasa tu redacción antes de publicarla, pues ser periodista no es sinónimo de escribir bien y, la segunda, critica el show y nada más.

    1. Estimado F:
      Antes de nada, gracias por comentar.
      Con respecto a las comas, creo que estás completamente equivocado. Veamos:
      -En ese primer ejemplo que pones, considero que la coma está bien puesta. Separa una frase de otra y no sería correcto poner punto, que implicaría una pausa mayor y rompería el ritmo. Las dos correcciones que apuntas son inválidas por el simple hecho de que cambian el sentido de la frase. Por cierto, esa coma antes de las comillas me sobra.
      -En el segundo ejemplo es tan correcto no poner coma entre tú y ahí como ponerlo. No es necesario marcar un inciso, como sí lo es al añadir un segundo adverbio de lugar, en este caso, ‘enfrente’. Es correcto porque ‘ahí’ es necesario para completar el significado de la frase, no es el caso de ‘enfrente’. Si quieres debatimos sobre el origen y el uso de los incisos.
      Sigamos, F. Entiendo que entrecomilles la palabra ‘crítica’, porque la usas mal: ESTO ES UNA CRÓNICA.
      Cuando dices “por las incorrecciones señalas” quieres decir “por las incorrecciones señaladas”, ¿no? Confío en que sí. Me gustaría que me corrigieses el resto del texto, si no es mucho pedir. Con respecto a mi experiencia, F, centro la crónica en ella porque es en lo único en lo que puedo centrarla. No soy un extraterrestre, no bajé ayer al planeta Tierra. Voy a un concierto con mis filias y mis fobias, y esa primera persona es la única forma de presentar eso de un modo honesto. Todo lo demás, F, es mentir. La objetividad no existe. Ni queremos que exista, diantres. Con respecto al final: me parece aventurado por tu parte decir eso cuando me paso toda la crónica hablando de música. Y habla por ti, F, no sabes lo que el resto busca cuando lee una crónica -repito: CRÓNICA, no crítica- musical.
      Termino ya: permíteme que apunte tus recomendaciones en mi libreta de cosas que me importan una mierda. Permíteme también que escriba de lo que me dé la gana y como me dé la gana y no de lo que tú me digas y como tú me digas, ¿trato hecho?
      Un saludo, F.

  2. Disculpa pero estás equivocado.
    En el primer caso he puesto las dos posibilidades, precisamente, porque cambian el sentido de la frase. En otras palabras, para que pudieses tener a tu disposición y comprendieses el sentido de cada una. Dicho esto, insisto, en todo caso, el argumento que empleas para su colocación (de “separar dos frases y no sería correcto poner punto”) es incorrecto toda vez que, por una parte, lo que separa es una frase principal , de otra conexa pero independiente por aclaración sinonímica (de estilos musicales en tu caso) y, por otra parte, porque usar el recurso de otro punto y seguido no te hubiese venido mal, todo lo contrario, hubiese servido para aclarar con independencia. No obstante, ya lo habías empleado con tanta reiteración en tu redacción hasta el momento que tampoco hubiese confrontado la redacción al lector. En este sentido, te recomiendo que leas en orden cronológico la bibliografía de Azorín, que es el verdadero maestro de la redacción corta y transitiva (que veo que te gusta y no dominas en absoluto, cuando leas a este autor, entenderás el por qué de mis palabras, tratar de aclarártelo por esta vía es una empresa imposible y desvirtúa el objeto de mi contestación).
    En el segundo caso, el hecho de que sean dos adverbios consecutivos es, justamente, lo que técnicamente hace que sea mucho más correcto poner la coma. En relación a esta cuestión vid. Gómez Torrego, Leonardo, Análisis sintáctico, Editorial SM, año 2010. Observarás que no hay duda alguna.
    Dejando esto al margen, como te he señalado, estos han sido dos simples ejemplos de una redacción plagada de incorrecciones sintácticas y otras léxicas que no es menester señalar para no ahondar más en un tema claro. Aunque si quieres, gustoso corregiré el resto del texto. En realidad, lo principal es que las correcciones deberían valerte los ejemplos señalados para que aplicases la regla fundamental de cualquier redactor antes de publicar: “escribe, duerme y revisa”. Y nada más. Empero ello no es así por tu contestación.
    Así las cosas, lamento que mis consideraciones sintácticas y de estilo las apuntes en esa libreta que dices en lugar de en la otra libreta de “cosas que me dice un doble licenciado en humanidades y ciencias sociales, con dos masters, con dos premios extraordinarios y, encima, doctor y docente universitario”, porque si lo apuntases ahí, dentro, aprenderías (por si no te has dado cuenta, acabo de emplear dos adverbios de lugar consecutivos separados por comas de forma correcta, a bien seguro la redacción te ha sido mucho mejor). Incluso, lo lamento profundamente, además, porque eso quiere decir que también escribes mucho en tu otra libreta… la de “tengo 23 añicos (dos arriba o abajo), me acabo de licenciar en periodismo y como me gusta la música y tal… pues escribo en donde puedo y con la verdad absoluta, por supuesto que sí”. Tranquilo hombre, los títulos de las libretas van cambiando con el tiempo, lo importante es que aprendas de cada una cuando las termines.
    Espero que tengas la enorme suerte de que el director de la edición digital de Piso 28 no haya leído la parte final de tu respuesta, pues en tal caso, y mostrando una mínima seriedad y vergüenza profesional, no seguirías escribiendo en este blog, pues emplear términos tan escatológicos con los usuarios del blog no creo que se encuentra entre las disposiciones que todo director querría que tuviesen los autores de los post que se publican . Confiemos en que no haya sido así, insisto.
    Mucho ánimo con los siguientes!
    Un saludo.

    1. F, una cosa: me falta una coma después de ese ‘disculpa’.
      ¿Cómo puedes ser tan sumamente pedante para creer que quiero cambiar el significado de mi frase? No, F, no. ¿Abuso de los puntos y seguido? Puede ser. Carver me ha hecho mucho daño, seguramente, pero es una forma de hacer las cosas. En ningún caso incorrecta. O, al menos, no para los que pensamos que hay más de una forma de escribir. EJEM. Te agradezco tu recomendación literaria. Seguramente sea la única a la que preste un mínimo de atención. Y por supuesto que no domino la redacción, F, por supuesto que no. Menos mal que has venido tú con tu Pulitzer a darme clases. Te lo agradeceré eternamente.
      Puedes hacer lo que te venga en gana, pero no entiendo qué hace un tipo con tanta formación perdiendo el tiempo en un medio de tres al cuarto que dice palabrotas. ¿Por qué esa necesidad de dejarme tu currículum? ¿Por qué emplear un argumento de autoridad como si esto fuera la puta universidad o algo así? ¿Por qué un tío tan listo no sabe diferenciar CRÍTICA y CRÓNICA? Ya te avisaré si tenemos alguna vacante de redactor, que te veo interesado. Quizá nos interese tu perfil: engolado, resabiado, incapaz de esconder la bilis tras palabras que dicen que eres listísimo…sí, quizá nos intereses.
      Hablando de estilo: ¿no vomitas cuando lees tus textos? ‘Empero ello’. Madre mía. Tengo un barreño al lado. Te lo juro. Lo traje hace cinco minutos ya lo he llenado de vómito. F, hace muchísimo tiempo que la escritura salió de la academia. En el caso del periodismo, hace más de 50 años. Te recomiendo a Hunter S. Thompson, a Lester Bangs…cualquiera. Luego, igual te sacaría de tu torre de babel Irvine Welsh. O John Fante. O Harry Crews. Pero bueno, todos dicen palabrotas.
      Y, bueno, sí, soy joven, terminé mis estudios hace poco…¿y qué? ¿me estás diciendo que tengo que escribir como si tuviera 70 años? Me temo que te has equivocado de muro contra el que golpearte, F. ¿Insinúas que perderé esa libertad cuando sea un tipo amargadete de los tuyos? Mmmmm, F, espero no estar nunca en tu lado de la trinchera.
      El director de este medio es consciente de la propuesta estilística que intentamos desarrollar y de que la defendemos con uñas y dientes. Yo considero que me faltas el respeto al menospreciar mi forma de hacer las cosas. Convengamos, F, que ese ha sido tu tono. El hecho de que juzgues como juzgas el estilo de esta web -rediós, ¿has leído algún otro texto de Piso28?- en este texto en concreto, me hace pensar en cómo has llegado hasta aquí y en qué ha motivado tu airado, pedante y displicente comentario. Pero prefiero no aventurarme y pensar que has llegado a esta web en un pequeño descanso que te tomaste después de decidir el Nobel de Literatura 2016.
      ¡Mucho ánimo a ti también, F!

  3. Yo que veo es que te an dao un ZAS EN TODA LA BOCA de escandalo socio! de los que se recuerdan! jajajjajajja LOOOOOOOOOOLLLL Que vas a los conciertos rajando de los músicos y de los grupos que se lo curran y trabajan en sus proyectos y sus cosas y que ya te gustaría hacer a tí lo que muchos hacen siempre con la excusica de ir haciendo críticas o crónicas o mierdas de estas o como lo quieras decir! que no valen na. Puedes intentar arreglarlo menospreciando al que te a contestado, pero to el que lo lea sabe que te lo a explicado bien bien lo de la literatura y tal y además yo te digo que unas cuantas cosas más sobre la cantidad de mierdda que dices de la peña! Córtate un pelo y dedícate a hablar de los grupos con respeto por lo menos, porque un día te devolverán esa falta de respeto, segurísisisiisisisismo.

  4. ¡Sociooooo!
    Qué va, Luis, tío.
    Yo rajo de un grupo porque no me gusta. No hay más. Mi crítica no va más allá. No digo que no se lo curren. Y créeme, lo de escribir crónicas va más allá de hacer-cosas-que-me-gustaría. Yo soy periodista, no músico. Lo que me gusta es escribir, ya que te veo tan interesado. Y, bueno, permíteme que me corte lo que yo estime oportuno. Recuerda que yo no he faltado el respeto a nadie.
    ¡Abrazo, Luis, gracias por leer y comentar!

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